Ciudades de Generación Espontánea: The Palm Jumeirah, Dubai.

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Escrito por Nicolás Urzúa.*

Hoy en día todos hemos escuchado hablar de Dubai, país de los Emiratos Árabes que hasta hace unos pocos años nadie habría podido ubicar en el mapa. Desafiando la naturaleza y sus límites, ha logrado centrar la atención mundial, donde aparece mediante una impresionante gestión, mutando su dependencia económica del petróleo hacia una tercerización. Es así como se ha autoproclamado la octava maravilla del mundo, con una exuberante campaña publicitaria que intenta posicionar a Dubai como un nuevo epicentro de atención.

Como operación inicial en este proceso, The Palm Jumeirah, la mayor isla artificial del mundo hasta la fecha, busca aumentar exponencialmente el perímetro de la costa de Dubai, ofreciendo lujosas residencias. Esta idea fue creada y llevada a cabo por el Sheik Mohammed Bin Rashid, monarca absoluto que busca materializar su imponente y ambicioso sueño. Jumeirah fue la ignición de una seguidilla de islas, cada una más grande que la anterior, que en un gesto de constante autosuperación va generando externalidades positivas que incentivan el crecimiento sosteniblemente. De este modo, Dubai ha logrado crecer a tasas inimaginables generando nuevas actividades básicas y servicios de última generación, encargadas de sostener el gran crecimiento físico y demográfico que ha experimentado la ciudad.1718491380_1.jpg

Aún así, bajo una concepción innovadora de construir ciudad y prestigio, ¿Representa Dubai la modalidad de hacer ciudad para el futuro? ¿Es viable para el resto del mundo o países como Chile seguir este concepto para sus residencias?
Nadie puede negar su triunfo; logrando agotar en pocos días el stock de residencias a la venta y generando, por el éxito anterior, la creación inmediata de tres nuevas islas. De tal manera, el aumento considerable de la demanda por este nuevo producto está produciendo una mutación del borde costero, cuyo resultado es una costa que aumenta su extensión, habitabilidad y progresivamente, sus oportunidades de inversión.

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A pesar de que el tema más discutible y polémico es el diseño formal y arquitectura del proyecto, finalmente logró su objetivo según sus proyecciones de posicionamiento universal. Se justifica en llegar a ser epicentro de atención, convirtiendo a Dubai en un polo de atracción para el turismo y los negocios, mediante formas particulares y descontextualizadas, que prueba de su éxito han ido mutando y transformándose cada vez en formas más inusuales aún, manteniendo el impacto y por lo tanto la atención que es el feedback de su éxito. Se discute que este mismo impacto podría ser alcanzado por su buena arquitectura más que por la forma caprichosa de sus islas, aún cuando no es casualidad que esta arquitectura liviana, formal y de estilos haya tenido éxito sobre el segmento que limita este mercado. De todos modos, al final serán las empresas, encargadas de gestionar el proyecto macro, y las inmobiliarias, los proyectos puntuales, las que regulen y capten qué es lo que busca el mercado, considerando las variables geográficas, socioeconómicas y culturales. Por tanto es el foco privado quien traza y define el desarrollo incluso formal de los proyectos que determinan la identidad de Dubai.

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Lo discutible del proyecto no radica en su gestión, elaboración, ni por lo antes explicado, en la manera formal de abarcar el proyecto, ya que todas estas responden a una estrategia de mercado eficiente que sabe cubrir la demanda del segmento dirigido. Lo que se cuestiona es que esta sea efectivamente una modalidad de crear ciudad o nuevos suburbios viable para el resto del mundo. Dubai supo segmentar y dirigir el producto a un mercado de diferenciación en toda su extensión, considerando la amplia gama de viviendas, con diferentes tamaños y precios. Es así como el margen en ventas que se obtiene, hace posible financiar el proyecto en su magnitud y escala.

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A pesar de ser Chile un país con amplia costa marítima, se podría imaginar este fenómeno en nuestro litoral, por ejemplo, sobre Valparaíso o Reñaca, algunos de los balnearios más emblemáticos de la costa nacional. El problema es que es difícil imaginar proyectos de esta índole y escala en nuestro país, dado que no hay mercado capaz de solventar el capital necesario para construir su plataforma de desarrollo. Parte del éxito de Dubai está dado porque no se limita a una segmentación geográfica, supliendo las necesidades de un nuevo mercado innovador; la elite mundial. En una escala local, es difícil pensar en una isla artificial en nuestras costas incluso para las clases más acomodadas, donde nuestros arquitectos más reconocidos deberían proyectar, vendiendo casas Izquierdo-Lehmann o Klotz, por ejemplo.

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Ante todo, se afirma que sería muy difícil que dicho proyecto residencial, con los costos, características y dimensiones que propone el construido en Dubai, llegue a efectuarse en nuestro país. En el caso de hacerse realidad, este solo sería posible con la intervención estatal como palanqueo inicial, que finalmente tendería a quedar ocupada por tiendas de lujo, malls o por último, residencias de alto costo o edificios corporativos, revirtiendo la tendencia a la centralidad del país. Estos serían los únicos elementos capaces de mantener dichos terrenos y poder llevar a cabo la mutación de las costas chilenas, que al final comparando, llegarían a un resultado muy parecido a lo ocurrido en Dubai, siendo hoy una realidad muy lejana llevar a la gente común y corriente a proyectos de este tipo.

* Este Post corresponde a un paper escrito en el marco del ramo CTMA2 de Arquitectura en la UC, el segundo semestre de 2007.