Fuente: http://www.flickr.com/photos/actiondatsun/
Parte de los paradigmas de vivir en una sociedad en modernización es, querámoslo o no, que ésta está constantemente sometida a procesos de cambio que están dirigidos al desarrollo. Recuerdo alguna vez que al llegar a casa tras largas esperas en la ciudad, un hermano mío declaró con algo de rabia y resignación algo así como “he vivido toda la vida en una ciudad con trabajos para que sea una ciudad mejor, pero nunca he podido disfrutarla porque siempre aparecen trabajos para que sea una ciudad mejor”.
Es común que en especial en los períodos de verano Santiago se vea sometido a intervenciones para que, al volver a su funcionamiento habitual en marzo, las condiciones de habitabilidad de ésta superen las del año anterior. La en su momento comentada repavimentación de la Alameda y la puesta en marcha del Transantiago son sólo algunos ejemplos de esta práctica habitual. El problema se produce cuando, ya sea por problemas de plazos, permisos o presupuestos, ocurre que llega marzo y la ciudad no se encuentra lista para recibir a sus millones de habitantes anciosos de retornar a sus actividades habituales, y que desean hacerlo con el trayecto más rápido posible.
Este año, el caos se prevee en un punto en particular, que debe su importancia a su ubicación en medio de una zona comercial y financiera, y a ser una de las principales vías que comunica el sector central y poniente, con el sector oriente de la capital, en especial a través del transporte público.
Se trata de los trabajos que se realizan en Av. Providencia con Manuel Montt, bajo la Plaza Bombero Felipe Dawes, donde la empresa española Azvi (encargado por la Municipalidad de Providencia) construye 457 nuevos estacionamientos para este sector de la capital.
El atraso de la obtención de los permisos necesarios para continuar la obra, provocó que se aplazara el cierre de Av. Providencia, cierre que debiese durar dos meses, y que de no estar listo en marzo, amenaza con provocar un caos vial en el sector. En este momento se están elaborando proyectos para mitigar el impacto de este atraso, ya que uno de los permisos que necesitaba la empresa establece la condición de ensanchar Av. Providencia a 14 metros mientras esté cortada.
Plaza Bombero Felipe Dawes y Plaza Juan XXIII
Precisamente uno de los documentos que retrasaron los trabajos es el Estudio de Impacto Ambiental de la Corema, tema del que anteriormente hemos hablado en Plataforma debido a la importancia de los espacios de participación y las obligaciones de mitigación que introduce este. Cabe recordar que a pocos metro de donde se realizan estos trabajos, existe otro proyecto de estacionamientos subterraneos que ha generado movilizaciones entre los vecinos debido a la amenaza que éstos ven en la intervención para con el patrimonio natural que representan las Palmeras ubicadas en la Plaza Juan XXIII.
+ info.
http://www.portalinmobiliario.com/diario/noticia.asp?NoticiaID=8113






















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Creo que habitualmente me siento como tu hermano, sobre todo si los trabajos para mejor son en mi barrio. Debe ser algo inherente a las ciudades…
Curioso! Yo tambien habia hecho la misma observacion hace algunos años. Conozco bien 3 ciudades: Santiago, Paris y Bari (en Italia). En las dos primeras siempre hay trabajos en curso, solo que en Santiago se concentran todos en los mismos barrios y en Paris estan mas repartidos porque la ciudad es mas equilibrada y hay actividad por todos lados. Santiago esta en plena expansion economica asi es que hay plata para hacer muchas obras que aparecen como necesarias. Tal vez cuando venga un periodo de vacas flacas habra menos obras y los vecinos podran disfrutar de un poco de tranquilidad.
El caso de Bari es distinto, es una ciudad mediana (400000 habitantes), ni muy movida ni muy muerta, ni muy rica ni muy pobre, etc. Aqui los trabajos se hacen muy de tarde en tarde y lentamente. Con el resultado de que los barrios tranquilos son muy tranquilos y se vive bien, pero los problemas de la ciudad no se resuelven y eso lo pagan los habitantes de ciertos barrios y sobre todo los automobilistas.
Creo que las grandes metropolis no estan hechas para el que busca tranquilidad, Santiago no era una gran metropolis pero poco a poco se esta volviendo una. Bonita o fea? Entretenida o fome? Humana o alienada? Ya se vera. Pero no se puede negar que la ciudad esta cambiando en el sentido de querer transformarse en una gran metropolis.
Speriamo bene, como se dice por aca.
… me siento como tu hermano tambien, creo que los q vivimos en stgo estaremos destinados a vivir siempre con “modernizaciones” en nuestra ciudad. No recuerdo un año en que no hemos que tenido q vivir bajo alguna “remodelacion” o trabajo de gran embergadura con respecto a obras publicas. ESO .. JEJEJ
FELICITACIONES PLATAFORMA SIEMPRE CON ALGUN TEMA INTERESANTE ^^.
Muy buen artículo y, Rodrigo, brillantes observaciones.
A mi entender, Santiago DEBE convertirse en el papel que tiene que protagonizar: ser una gran Metrópolis, y no una cualquiera, sino una de vital importancia. Me atrevería a hacer una comparativa con otras grandes ciudades que han asumido el papel que están encaminados a ejercer, ser plataforma de un entorno que necesita de estas: Sidney, plataforma internacional cara al comercio en el marco de las antípodas, Pequín, cara a China, (Tokio cara al mundo entero), Madrid, un puente entre América Latina y Europa, y luego, históricamente, grandes capitales europeas como París o Londres, que ya hace tiempo se erigieron como plataformas europeas en el mundo comercial. Barcelona, un caso a parte, ha sabido encontrar un camino muy superior al de la capital española asumiendo tareas propias de gran capital, siendo una capital de provincias.
Y Santiago? Cómo cuaja en el pastel? Santiago tiene el deber de ser una gran plataforma internacional para América Latina. A nadie se le escapa que Chile se ha convertido en el referente mundial de este continente, gracias a su economía y una política mucho menos corrupta que en sus países vecinos. Los grandes clásicos de América latina han tenido que han crecido más por tradición que por realidad, y que a la postre, han perdido el potencial y la importancia que de manera casi esporádica tenían. Me refiero a Argentina (Buenos Aires) y Brasil (Sao Paulo o Río de Janeiro, aunque hay que decir que ahora están haciendo una brillante lucha titánica por recuperar ese espacio semiperdido). Santiago tiene que ser una heredera de estos emplazamientos, teniendo a su favor el visto bueno americano y europeo por su accesibilidad económica y su buen hacer colectivo y que es una plataforma esta vez sí natural cara al mundo económico del Pacífico (que hay que decir que es donde se ha desarrollado los elementos base de la economía actual, desde la gran fábrica de occidente que es China a los precursores del mundo tecnológico, que son Japón y la costa oeste americana, sin descontar la plataforma económica ya mencionada: Sidney).
Así pues es normal que Santiago se erija como una gran metrópolis importante y en constante crecimiento, pero es verdad que esto debe basarse en un esfuerzo encaminado a conseguir esta realidad, ya que no le va a salir por sí sola: Chile requiere de esfuerzo.
Es ese esfuerzo un lastre? No, una oportunidad, pero, como he nombrado en otras ocasiones, debe ser valiente y honesto, debe arriesgarse y, sobretodo, entender que no se puede pretender hacer un esfuerzo dejando a su ciudadanía de lado. Por otro lado, es de sentido común entender que dicho esfuerzo, dicha riqueza que se puede sustraer de este esfuerzo y este papel que pretende protagonizar, debería afectar al conjunto de la nación positivamente, y para mí, esto se puede conseguir si se logra una descentralización del país y una apuesta clara por su comunicación e infraestructuras. Es lógico que de crecer Chile en este papel, Santiago saldrá, haga lo que haga, beneficiada de esto, pero el reparto de esta riqueza debe ser potenciada por la misma sociedad y, sobretodo, por el gobierno que es el padrino de todo esto. Su gran administrador.
Para ello hay que ser realistas con varias cosas:
-Descentralización efectiva.
-Conexión rápida, asequible y realista entre las diferentes regiones y ciudades del país. Que estar en una ciudad no suponga una paralización de la riqueza y que no sea un diferencia real a estar en la capital.
-Honestidad y valentía a la hora de llevar a cabo la adaptación de infraestructuras cara a este logro metropolitano: Santiago debe entender que potenciar la creación de zonas de esparcimiento, etc. de crear una ciudad acojedora para su ciudadanía es fundamental para poder servir de cimiento cara a la ampliacióp y modernización, si no hacemos un proyecto que de resultados, que muestre al ciudadano y le permita sentir que vivirá más cómodo y que las mejoras las irá notando, de nada sirve querer ser un polo económico como referente internacional.
-Y, en realidad como prolongación de este mismo punto, hay que entender que esta clase de medidas para potenciar la regeneración urbana no se puede centrar sólamente en Santiago, si bien esta sería la más necesitada en vistas a reconvertirse en una gran metrópolis; no se puede pretender crear un movimiento de crecimiento auspiciado por todo el país y que en Concepción, por ejemplo, no se aprovechen también de estos beneficios. Sea cual sea la ciudad en la que se viva, un ciudadano debe estar cómodo y a gusto, y entender así que este crecimiento no es otra cosa que un punto positivo para el país entero.
-La riqueza económica; es lógico que todo esto debe estar encaminado en este sentido, pero para ello hay que entender de forma compleja que las medidas tienen que ser efectivas y duraderas. Crear un nuevo Sanhatan no es efectivo, teniendo en cuenta que es en sí misma la ciudad la que es plataforma de evolución, y no una parcela suya.
-Y para acabar, otro punto de vital importancia, pero muy ninguneado tradicionalmente: la riqueza humana, cultural y artística. No me atrevería muy bien a describir este punto, dado lo empírico y complejo que es, pero no podemos esperar evolucionar en modo alguno, si esta evolución no nace y perdura en la sociedad chilena, si esta no se puede convertir a su vez en un referente internacional. No ya sólo el hecho de que el punto de la riqueza intelectual, cultural, social y artística es la base fundamental de la realidad social, sino que, a fin de cuentas, de qué sirve un crecimiento en un punto social si al final no es la sociedad la que se beneficia de esto? Está clarísimo que la sociedad se expresa, se construye, crece a raíz de su arte, de sus posibilidades empíricas y de su realidad social, que se expresa por estos medios. Obviar este punto, es condenar al fracaso todos los demás, por mucho que se tengan muchas empresas y muchas máquinas modernas para construir lo que sea.
Esto es lo que opino de la posibilidad de Santiago de crecer, lo que creo de lo que debieran ser los puntos esenciales a tener en cuenta, añadiendo además una visión dimensional de complejidad y no intentar disgregar los diferentes puntos esenciales como si de polos opuestos se trataran, visión de conjunto.
Como punto final, diré que creo que Santiago y Chile, no sólo deben coger el papel que la historia les otorga, y hacerlo con valentía, sino que considero que es enormemente positivo para su entramado social. París no se ha convertido en el referente cultural que es por haberlo pretendido. Mucho ha cambiado, mucho se ha tenido que hacer en su suelo para que esto se de. A fin de cuentas, todo radica en los seres humanos, y el papel que le damos al entorno en que vivimos.
Si me he extendido demasiado, pido perdón, pero espero que os resulten interesantes mis puntos de vista.
Un saludo!
Esta excelente el articulo. Me hace pensar que las grandes obras en las ciudades no solo requiren de mucho trabajo y valentia como dice el articulo, sino que ademas a veces son ideas de unos pocos que se atreven y logran convencer al resto de la gente con poder. Hay pocas personas en la historia, creo yo, capaces de generar tanta “sinergia” con un objetivo comun. No se si actualmente el ambiente esta muy para eso. Pero el articulo es optimista, ojala que sea asi, mucho animo se necesita! Y no solo para Chile, para Latinoamerica.