“Costanera Center: ¿Construcción ilegal?” es el título de la investigación realizada por la estudiante de periodismo de la Universidad de Chile, Consuelo Goeppinger, quien tras una intensa búsqueda logró armar el escenario de irregularidades que rodean la construcción del emblemático proyecto Costanera Center, a cargo del empresario Horst Paulmann, dueño de estos estratégicos terrenos desde 1988. Y es que desde que comenzó su construcción, las dudas acerca de cuáles serán los verdaderos impactos del edificio en su entorno cercano, sobre todo en cuanto a impacto vial y ambiental, han surgido desde distintos actores.
Hechos como, por ejemplo, que la construcción de Costanera Sur, que supuestamente mitigaría el impacto vehicular, esté retrasada, ciertamente hacen crecer las dudas acerca de cómo sostendrá la ciudad la aparición del edificio de 300 m de altura, que espera se inaugure en su totalidad el 2010, coincidiendo con la celebración del Bicentenario del país.
Permisos
Presentamos a continuación parte de los datos obtenidos en esta investigación, donde se intenta develar parte de la realidad de un proyecto que, como tantas veces se ha dicho, “le cambiará la cara” a la ciudad. Esto es parte de lo concluido en relación a los permisos de la obra:
“En 1991, Paulmann tenía en mente construir un centro comercial en el terreno donde actualmente se está construyendo el Costanera Center. Para eso, tal como lo indica la Ley de Ordenanza General de Urbanismo y Construcción (OGUC), debieron obtener el respectivo permiso de edificación para comenzar la construcción. El 9 de Agosto de 1991 la Municipalidad de Providencia le otorgó a la Inmobiliaria las Verbenas S. A [propiedad de Horst Paulmann] el permiso Nº 40/91 para edificar 241.377 m2 en un terreno de 32.132 m2. Pasaron los años y el permiso quedó ahí, sin uso, por lo que venció el 9 de agosto de 1994, ya que la Ley de Urbanismo y Construcciones, establece que, si la construcción no se ha iniciado dentro del plazo de 3 años, el permiso caduca, y es necesario obtener otro.”
“Aún así, el 3 de Octubre de 2000 se le otorga un permiso para ampliar y alterar Nº 391-A/00 al mismo titular, siendo que en esta fecha, el permiso anterior ya había caducado, por lo que se debería haber otorgado un nuevo permiso.”
“Ahora bien, en realidad, lo que hizo el Señor Paulmann no fue dejar caducar el permiso, sino que se aprovechó de un resquicio legal que la ley presenta. El permiso no caduca si se realiza cualquier tipo de construcción o actividad, por lo que, durante todo ese tiempo, se realizaron movimientos de tierra, se levantó una que otra cosa, para que así el permiso no venciera. Muy inteligente.”
“Con todo lo anterior, por extraño que parezca, el 19 diciembre del 2001, por segunda vez se modifica el permiso que ya no estaba vigente, estableciendo en el permiso Nº662-A que la superficie del terreno ahora sería de 46.007 m2, o sea, anexaron algún terreno aledaño, y que la construcción sería casi el doble: 491.794 m2. Nuevamente, en tres años “no se construyó nada” por lo que el permiso venció el 2004.”
“En agosto del año 2006, se entrega el anteproyecto Nº 985 de Agosto del 2006, que sería, como su nombre lo indica, un proyecto en vías de ser aprobado, que describiría las características actuales del proyecto. […] El hecho es que la construcción ya estaba en pleno proceso, aún cuando esto era ilegal dado que no se tenían los permisos correspondientes.”
Estudios de Impacto Vial y Ambiental
Este es posiblemente el punto más sensible a la hora de preguntarnos por las repercusiones de las irregularidades de esta construcción, dado la envergadura y ubicación del proyecto, en un sector crucial del desarrollo de Santiago, junto a una serie de proyectos inmobiliarios y viales de gran escala; en este sentido, la autora especifica lo siguiente:
“El articulo 11º de la Ley Nº19.300 indica que una obra de estas características debe presentar obligatoriamente un Estudio de Impacto ambiental, y un Estudio de Impacto sobre el transporte urbano. Pero por extraño que parezca, el permiso Nº 391-A/00 del 2000 contaba con una simple Declaración de Impacto Ambiental, aprobada en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) Nº 537 del 27 de Septiembre de 2001.”
“La diferencia entre una Declaración y un Estudio es enorme. La primera, en términos simples, significa declarar lo que la construcción va a provocar. Por otro lado, un Estudio es mucho más complejo, pues ya no basta con mencionar los daños que provocarán sino que deben proponer soluciones para mitigarlos.”
En el mismo ámbito, en cuanto a los estacionamientos, se concluye lo siguiente: “El 17 de Septiembre del 2003 se aprueba el EISTU ORD.SM/GU/Nº 3863, pero con la particularidad de que el número de estacionamientos establecidos en ella era de 4.500, un número bajo considerando el artículo 7.1.2.9 del Plan Regulador Metropolitano de Santiago, en el que se debería aplicar un estándar de un estacionamiento cada 35 m2, por lo que se necesitarían más de 10.000 unidades para cumplir con la ley.”
Denuncias
El estudio realizado por Consuelo Goeppinger no fue en solitario; un grupo de ciudadanos dio cuenta de estas irregularidades y realizó denuncias al respecto.
“Un mes antes que se entregara ese anteproyecto, Patricio Herman, de la agrupación Defendamos la ciudad, junto a Rodrigo Cociña y la periodista del Diario La Nación, Dalia Rojas, ya se habían percatado de las irregularidades del proyecto. De hecho, el 20 de julio, dicha periodista publicó en ese medio un reportaje acerca de las diversas contradicciones que rodeaban al Costanera Center. Ese mismo día, el alcalde de Providencia, Cristian Labbé, afirmó en La Segunda que “Costanera Center tiene todos sus permisos en regla”.”
“Cuando los tres personajes se enteraron de los dichos del Alcalde, fueron a la Municipalidad en busca del famoso permiso. Al llegar al lugar, nuevamente se encontraron con actos irregulares: les negaron el permiso amparándose en el derogado artículo 3 de la Ley de Bases Generales de la Administración del Estado, que permitía anteriormente denegar el libre acceso a la información pública cuando afectaba el interés privado de terceros. Esto último fue declarado inconstitucional, y solo una ley de quórum calificado puede determinar el secreto o reserva de un acto terminal o en trámite.”
“Finalmente, tras una larga discusión en conjunto con un par de abogados de la Municipalidad, les mostraron el polémico permiso, y efectivamente, estaba vencido.”
“Mucho tiempo pasó antes de que Patricio Herman y sus amigos supieran que había pasado con las denuncias que habían hecho a la Contraloría. El 18 de junio del 2007, el ente fiscalizador de la República emitió el dictamen Nº 27392 confirmando parte de las acusaciones que ellos habían realizado en contra de Costanera Center. La demanda contra los permisos no fue acogida, pues como se relataba anteriormente, se ocuparon resquicios legales para mantener vigentes los permisos.
“Por ejemplo, confirma que Costanera Center no se estaba construyendo conforme a un permiso de edificación vigente, sino que en base a el anteproyecto Nº 985 del 2006.En el mismo dictamen, la Contraloría manifiesta que esta es la oportunidad de que las irregularidades se normalicen, y para esto, le dio un plazo de 10 días a la Municipalidad de Providencia para que responda.”
“Curiosamente, un par de días después, El alcalde de Providencia Cristian Labbé desmiente todo lo denunciado por la Contraloría (el ente máximo de fiscalización) arguyendo que todo estaba en orden, y que existía un permiso que declaraba que todo estaba conforme a la ley: el permiso de ampliación y alteración Nº71-A otorgado el 30 de marzo del 2007, en el que se establecía que la superficie construida es de 689.553 m2 en una superficie de terreno de 40.007m2.”
El Permiso 71-A
“- ¿Es común que los permisos tengan restricciones?
- Si, sobre todo los de las inmobiliarias- dijo él.
- Pero eso es ilegal.
- Alegue- respondió.”
Esta es la conversación que sostuvo Consuelo Goeppinger con un funcionario municipal mientras intentaba conseguir el permiso 71-A al que se hace mención más arriba, en el que según el alcalde de Providencia, quedaba todo conforme a la ley.
“Según el permiso 71-A de marzo del 2007, la construcción mantenía vigente un Estudio de Impacto Ambiental. Primera irregularidad”
“Segunda irregularidad. El permiso mantenía vigente un Estudio de Impacto sobre el Transporte Urbano del 2003. Esto, es muy extraño, dado que en esa época el proyecto tenía distintas características al actual, unos cuantos miles de metros cuadrados menos, así como también su principal torre, muchos pisos menos.”
“Tercera irregularidad. Al momento de la emisión del permiso, el terreno no presentaba la fusión de los predios. Con esto, se viola la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) que establece que al momento de entregar un permiso, todos los predios deben estar fusionados.”
“Aun así, los permisos, si bien son legales ya que se aprovecharon de un resquicio legal, no han tenido una historia de probidad, por decirlo de alguna manera. Y el último permiso concedido, el 71-A de marzo del 2007, en realidad no ayuda a aclarar la situación.”
Información es Poder
Sin duda la investigación realizada por Consuelo Geoppinger abre el debate no solo sobre este emblemático y particular proyecto, sino sobre la posibilidad que tenemos todos como ciudadanos de acceder a la información de cuál es la ciudad que se está haciendo hoy; la ciudad en que todos habitamos y que se construye en base a decisiones que, en la medida que no son de carácter público, dan pie para la existencia de irregularidades en el proceso. Los datos están presentados y el proyecto en construcción; para las reales consecuencias de todo esto, habrá que esperar.
Investigación realizada por la alumna Consuelo Goeppinger, en curso a cargo de la profesora Claudia Lagos y la ayudante Macarena Peña y Lillo.





















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Excelente Artículo.
Gracias a la futura periodista que realizó esta investigación, y a Camila, que nos la dió a conocer a todos.
Hace tiempo que se rumoreaba que algo raro había en esta construcción, pero nunca habíamos podido ver los documentos que lo certifican.
Quizás lo mas chocante y doloroso de todo esto, es que -como se ve en la imágen- hay 4 aquitectos avalando esta alteración irregular de un permiso de edificación: los arquitectos proyectistas, el revisor independiente, el jefe del edificación, y el director de obras.
4 colegas; después de esto ¿Con que cara podremos reclamar que a los arquitectos no se nos considera en las grandes decisiones?
excelente reportaje
Felicito a la periodista por su espíritu investigativo, pero sencillamente no puedo leer este artículo sin decir que me parecen muy cuestionables varios aspectos del artículo, como que a lo largo del mismo se repita varias veces el juicio de que el uso de lo que el autor califica como “resquicio” correspondería a una ilegalidad, y solamente cerca del final reconoce que no lo es; además, se observan otras afirmaciones erróneas respecto de la normativa de construcciones y tramitación de permisos ante DOM.
Si le busco un origen a estas situaciones podría decir que pueden ser producto de una intencionalidad anti – Paulmann, o bien, de una ignorancia supina, o una combinación de ambas.
En fin, no tengo la menor intención de defender a Paulmann o a Labbé, quienes varias veces han demostrado que pueden defenderse de lo más bien solitos.
Cualquiera sea el caso, me parece que va a quedar la mansa escoba en el sector el día en que se entreguen las obras, pienso que no se necesita ser experto para darse cuenta de que sencillamente no caben más autos y personas transitando por ahí, las obras de mitigación tendrían que ser algo así como una segunda línea de metro paralela a la L1 o abrir una nueva avenida de varias pistas que se lleve parte del tránsito oriente – poniente.
Pues bonito, le daria un toque distinguido a la ciudad!
Si es o no bonito es lo menos relevante lamentablemente. Yo tampoco lo encuentro feo, y más aún ayudará a tapar las aberraciones de Sennerman que lo rodean.
El problema es que para llegar ahí habrá que ser mago o estar dispuesto a dar vueltas un par de horas entre tacos descomunales y esperas para entrar y salir de un lugar que ya está colapsado hoy (piensen en la rotonda Perez – Sujovic a las 7 de la tarde con los flujos del Costanera Center).
La verdad no encuentro muy bueno el artículo, se centra en irregularidades que no lo parecen mucho y desvía la atención cuando finalmente lo único relevante es el estudio de impacto ambiental. Si este se hubiese exigido ineludiblemente, hubiese sido transparente, serio y público, solo habían dos posibilidades, o se rechazaba el proyecto o se le exigía lo necesario en infraestructura vial.
Omitiré los comentarios sobre Paulmann y Labbé, creo que queda bastante claro que mandó en este negoc… perdón proyecto.
que municipalidad no se opondría si recibiera 1.000.000.000 de pesos por los derechos municipales.
se acoge a conjunto armónico, ademas de las fusiones claramente le permitio doblar su superficie.
y eso de la caducidad de los permisos en todos lados aplican eso de construir algo dentro del tiempo, como poner una estaca o hacer un hoyito.no esta fuera de la ley.
y lo de los estudio recien ahora se esta tramitando en el congreso estos casos especiales como el de costanera.
le falta investigar a la periodista le falta ser arquitecto para entender la OGUC.
Muy bueno!
Sumario a Labbe!
Todo los corruptos a la carcel
Si el portal bicentenario que son algo asi como 245 hectareas paso por declaracion de impacto ambiental, no me extrañaria que este proyecto tambien lo haga provocando la misma controversia… nos hace falta avanzar muchisimo en materia de marco regulatorio urbano en chile por lo que se ve.
Muy buen articulo y excelente inicaitiva de los autores.
Es cierto, cada ciudadano tiene la capacidad de manejar y poner en practica sus derechos o velar por los derechos de sus conciudadanos, sin embargo estas inicativas seguirán siendo aisladas o de poco poder mediatico(segun mi apreciación) pues los problemas no son racionalizados por a las personas, existiendo una indiferencia o una leve molestia colectiva pero que se traduce en lo que llamamos un “secreto a voces”. Los hechos solo tomarían relevancia cuando el público en general tuviera conocimiento de sus derechos o supiera realmente cuan afectados se verían a corto, mediano y largo plazo a causa de las acciones de otros.
Como podemos exigir a estos actores de cambios y modificaciones de la ciudad si los mismos afectados avalan sus acciones gracias a la indiferencia o simplemente a la ignorancia de no saber que hacer o como proceder en estos casos de atropello. Con esto no estoy diciendo que los grandes cambios no deben ocurrir pero si que se deben siempre evaluar, para la ciudadanía y por la ciudadanía, los cambios positivos y efectos perversos que ocurren día a día deben estar en las mesas de conversación de cualquier lugar.
Tengo la impresión que en epocas pasadas las personas estaban mas concientes de su entorno, quizas por que se impartían cátedras de “educación civica” o por que los cambios ocurrian con mas lentitud y las personas culturalmente rechazaban lo que atentara contra la tradición o simplemente lo conocido.
En fin, otro caso donde la participación ciudadana podría haber interferido pero no lo hizo.
Tremenda majamama burocrática. ¡Qué pesadilla! Que sí, que no. Después no, pero ahora sí. ¿Me dan un Tapsín?
Interesante… aunque sería la pena conocer la posición de la contra parte.
En todo caso, sea DIA o EIA, me parecería absurdo que alguien invirtiera en esto sin saber cómo va a responder la ciudad. Para que un centro comercial funcione, tiene que tener accesos expeditos… y la gente de Cencosud no es tonta, se los aseguro.
Así que y creo que finalmente serán ellos los que tengan que hacerse cargo de sus externalidades. Lo harán por si propio bien.
sea periodista o arquitecto, dar a conocer este tipo de noticias va en pro de los que queremos una buena ciudad.
un proyecto como ese, dejando de lado los temas económicos, es un proyecto que mostrara Santiago al mundo, y seria lamentable que por la ineficacia de un trio de colegas no se solucionen los problemas de impacto vehicular que posee y al final sea solo un mal ejemplo, una torre de babel en un lugar donde todos hablan idioma ‘resquicio’
al final, el estado (mop) tiene que asumir las irresponsabilidades de los privados y las quejas de la gente desinformada.
No me di el trabajo de leer todo el artículo; pero sí es cierto que como alguien decía Paullmann sería bastante estúpido si a propósito creara tacos, sería un desastre para su negocio y además para una inversión mega-millonaria como ésta (las inversiones las hacen para ganar plata, así de simple, no para beneficiar o destruir un lugar).
Lo que sí sé es que ha conversado con el Ministro de OO.PP. para hacer una estación de metro en el lugar, y que estaría dispuesto a financiar buena parte. Sin embargo OO.PP. quiere hacerlo parte de un proyecto más ambicioso (una línea que cruze abajo del San Cristóbal o un tren ligero a Lo Barnechea), sin embargo en el Metro no les gusta el proyecto.
Desde la lógica periodistica y arquitectónica, resulta muy criticable el proyecto, sobre todo con respecto a como se aborda el impacto urbano de esa megaobra. Sin embargo, desde una lógica ingenieril, es ridículo crear un marco de irregularidades en torno a las normas, pues estas van en directo beneficio del proyecto mismo y de la imagen corporativa. De que le sirve a Cencosud invertir 500 millones de dolares si los alrededores del centro comercial son un desastre, o si la percepción que la gente tiene del proyecto es mala.
Por lo demás, me parece haber escuchado más de una vez a “Defendamos la ciudad” criticando este tipo de proyectos; sin embargo, en ninguna oportunidad a la “creatividad urbana” de las inmobiliarias en Santiago Centro.
parece que no leen las noticias por que se va a construir la costanera sur y cuanta obra, la eliminacion de la perez zujovic, vespucio oriente subterránea, se empezaran a construir los puentes de parte de los empresarios, el túnel san cristobal.
habrá invertido mal paulman, no lo creo, con todas esas mejoras su inversión creció al doble.
yo no encuentro nada irregular, se ampara en la ley otra cosa es si ley responde a la ciudad.
eso todavía no pasa, por eso se mando el paquete de medidas del minvu al congreso uno de esos es la declaración de impacto vial y que decir del rechazo que tuvo la obligatoriedad de dar el 5% a viviendas sociales.
en mi opinión la periodista se quiere dar a conocer en sociedad con una noticia de gran impacto (solamente para los urbanistas y arquitectos) pero de poca substancia, por que debio investigar que pasa en otros proyectos ocurre o no ocurre en otras partes, esta mala la OGUC, no se respetan las leyes, no existe comparacion para dar una opinion.
si encuentra que esta malo el proyecto tiene que denunciar la director de obras y este denunciarlo al juzgado de policía local o que lo investigue la controlaría.
Muuuuuy buen articulo camila, seria buenisimo conseguir el articulo completo con la autora para publicarlo en la plataforma.
Bueno… juicios sobre el contenido… no hay nada mas que decir…
Todavia tienen la mala costumbre de hacer todo a puertas cerradas, como si estuvieran escondiendo algo o haciendo algo malo, y no se dan cuenta que afuera hay gente que esta dispuesta a revisar el proyecto de manera propositiva.
Pero claro, si todavia queda gente que piensa que las inmobiliarias son el demonio y que personas como Paulmann odian la ciudad, mejor ahorrarse un problema y ampararse en la ley o en cualquier resquicio existente para no mostrar el proyecto.
“Dime que quieres construir y te diré como burlar la norma”
hay que dejar en claro que la OGUC guía, en cambio la LGUC es la que ordena, y en ambas hay que realizar modificaciones.
con respecto a la DOM, siempre (y todos los que estudiamos arquitectura sabemos) hay irregularidades ya que todos quieren sacar partido de las ganancias $$ de los proyectos.
Al parecer, varios porotos en azul para la futura estación “Costanera Center” del Metro, ya que la mitigación vial será casi nula, dando como resultado una conexión peatonal al sistema del tren subterraneo más expedita que tomar un troncal / alimentador / vehiculo particular.
kurotashiO!
ah!!… El render del Costanera Center cambió hace ya bastante tiempo.
Creo que la controversia del artículo radica en instancias técnicas que ni Paulmann ni Labbé ni el ciudadano corriente conoce, entiende o domina.
Sin embargo, cualquier lego en la materia como yo, se da cuenta que un megaproyecto en un área urbana trae consigo externalidades que deben cuantificarse, evaluarse y mitigarse.
Un proyecto como éste tiene que tener altura de miras y no tropezarse torpemente y enlodarse con nimiedades legales.
Esto habla mal de las habilidades de Paulmann, el inversionista, y de Labbé, el alcalde.
Por favor, traten de hacer bien las cosas!
Yo vi un estudio de impacto ambiental que establece que las grúas pluma se quedarán en el lugar permanentemente para ayudar a destrabar el tránsito levantando a los autos por los aires. Todos ustedes son unos mal pensados, acá todo estuvo calculado desde el principio.
La periodista esta en una buena senda.La investigacion, divulgacion y exhibicion de temas que afectan a la cuidadania. Mas aun temas que involucran a alcaldes, municipios y dinero. Siempre es necesario cuestionar estos escenarios pues velar por el interes comun es por lo que se les paga a estas personas.
El empresario asi como los arquitectos son solo actores dentro del juego de la legalidad sin ninguna obligacion moral que el juego economico no pueda catalizar.
Se agradece la puesta del tema en el tablero. Aunque no sea nada que otro periodismo y editorial mediatica no diluyan. Pero aun asi, parte de la intencion de la investigacion es questionar lo que de se da por sentado y el que el ciudadano comun nunca conoceria sino fuese por este tipo de periodismo.
Arquitectos, abogados , ingenieros involucrados en este proyecto harian un gran beneficio a sus proximos si pusieran un poco de la intencion de esta periodista en sus trabajos. No todo es dinero si asi uno lo quiere.
Me parece una buena investigación, pero al parecer el eje de esta (o al menos lo que se lee acá) sería subrayar el hecho de que se está usando un resquicio legal para poder seguir construyendo (movimientos de tierra ridículos para poder mantener el permiso), lo que si bien no es “ético”, sí es legal.
Otro punto del artículo debatible es el cuestionamiento a los estudios (en este caso declaración) de impacto ambiental y de impacto vial. El problema, más que el Costanera Center, es una política de transporte orientada al transporte privado o automóvil particular, en vez de un sistema de transporte público eficiente. El CC sería simplemente un “cagazo” más dentro de una ciudad claramente colapsada vialmente, por lo que creo que el punto fuerte de esta investigación no debería ser el CC como problema vial, ya que es imposible que se logre que semejante obra tenga una solución vial eficiente.
Creo que el estudio se centra en asuntos técnicos que no son de dominio de la mayoría de las personas, pero que da un excelente pie para discutir la obligación que tienen los principales involucrados en el proyecto a dar una propuesta de mitigación efectiva a todos los problemas que causarán en los barrios cercanos y en la ciudad en general.
Gonzalo Cortés S.
Estudiante Ingeniería Civil U. de Chile
Que se lleven esas construcciones a provincia, a comunas que realmente necesiten una manito de gato, ya que si siguen concetrando la riqueza en Santiago, sobretodo en Providencia, este país va a quedar dividido en el futuro en estado federal.
No sacamos nada con mostrar a una ciudad impecablemente moderna como Providencia, cuando otras ciudades del país brillan por el abandono el retrazó y la pobreza. Hay mucha gente que quiere aparentar a la comunidad internacional que Chile esta desarrollandose, falso, vayan a provincia y recorran las periferias de sus comunas para ver que estamos actuando igual que Brasil o Panama, mostrando lo bonito al mundo y escondiendo el abandone, el retrazó y la pobreza, por una vana gloria estúpida, falsa y sin sentido solidario.
Como varios han dicho, Paulmann es un hombre bastante inteligente como para hacer un proyecto al cual ingresar va a ser imposible…
De igual forma, ya comenzaron las obras de mitigación y mejoras de vialidad importantes como las de Pérez Zujovic, Costanera Sur, etc.
La verdad que no me asombra todas las irregularidades que puedan existir, es notable lo que el poder economico e influencias que pueden lograr estos conglomerados como cencosud y su presidente Horst Paulmann el proyecto me parese un gran proyecto para
Santiago solo que las cosas deben ser transparentes
que el departamento de obras de la cara y transparente este proyecto
una mano negra actuo aqui como ya estamos a tantos hechos de corruccion. que lata uno mas
Es innegable que este mega proyecto es impresionante, y personalmente lo encuentro muy atractivo, pero estar a las 7 de la tarde en Nueva Tajamar con Vitacura en auto es infumable. De puro pensar como será con este complejo listo es para aterrarse. Espero que las obras viales que comentaron más arriba estén en línea con los tiempos del Costanera Center, y no sea como siempre (parches), para poder vivirlo de cerca y no sólo tener que disfrutarlo a la distancia de los render.
Saludos.
hola:
bueno primero que todo me dio un gusto saber que la gente opina sobrte el costanera center ya que yo ofresco ventas en ese lugar y estado en cada paso de la obra y felicito al ingeniero y arquitecto que han hecho un buen trabajo agradeciendo por los sueldos dignos de los obreros que dia a dia construyen un mejor pais junto a esta constructora
atte:
carolina andrea acevedo
Suck! Lindo taco en providencia… la gente que trabaja allá sufrirá!