Un Alcalde Mayor para Santiago. De vez en cuando surge el tema sobre qué tan efectivo y provechoso puede ser para la ciudad contar con un Alcalde Mayor. En el caso de las ciudades chilenas la institucionalidad urbana a nivel local se encuentra atomizada en comunas lideraras por alcaldes que buscan solucionar problemas locales, necesidades locales y desafios locales. Una figura que sin duda funciona pero en el caso de una ciudad de más de 6 millones de habitantantes donde los desafios comienzan a tomar un tono cada vez más transversal con problemáticas compartidas, como un sistema de transporte público o un fenómeno de transformación urbana y densificación en altura, la idea de un Alcalde Mayor que cuente con una visión de ciudad y facultades para ejercer un poder efectivo es tan atractiva como compleja de implentar. Aquí, una selección de visiones sobre la idea de un Alcalde Mayor, de modo de debatir en torno a un tema completamente vinculante en el futuro desarrollo de las ciudades.
En un artículo anterior de Plataforma Urbana, nuestros lectores comenzaron a debatir sobre la importancia de la existencia de la figura de un Alcalde Mayor para la ciudad de Santiago, tal como existe hoy en ciudades como Barcelona, Bogotá, Londres o Nueva York. Esto en vista de la necesidad de un poder central que permitiera tomar medidas realmente efectivas en términos urbanos. El artículo sobre el día mundial sin autos hacia referencia a las medidas complementarias que se deberían efectuar para disminuir la congestión y aumentar la calidad de vida de los ciudadanos. Frente a esto se abrió la polémica sobre la imposibilidad de ejercer efectivamente acciones de este tipo, debido a que simplemente las decisiones urbanas se toman independientemente en una comuna y otra.
Cuál es la situación actual en Chile en terminos institucionales?
“En realidad, si no hay lógicas claras, es muy difícil que existan institucionalidades claras. Pues bien, no existen. Quizás la expresión mayor de esto es que mientras aquí nos reunimos a conversar de la ciudad, no existe autoridad sobre la ciudad. La autoridad está “archipielagizada”. Hay decenas de alcaldes, hay ámbitos ciudadanos que dependen de ellos y otros de autoridades nacionales diversas. La propuesta de un Alcalde Mayor y de una reestructuración de las funciones para asegurar una institucionalidad que pueda actuar consistentemente es clave para Santiago y para todas las grandes ciudades del país. No sólo Santiago es un territorio desmembrado. De alguna manera el complejo Valparaíso-Viña y alrededores, así como el de Concepción-Talcahuano y comunas urbanas adyacentes, son otros casos similares. Los desafíos y problemas están adquiriendo una dimensión espacial que no se corresponde con la institucionalidad (ej: las franjas portuarias de la V y VIII Región).”1
En una entrevista realizada por Plataforma Urbana a Luis Eduardo Bresciani, se explica la dificultad de ejercer un poder efectivo sobre la ciudad, y quien precisamente cuenta con esas facultades es directamente el Presidenete de la República.
“Entre los ministerios es muy difícil coordinarse, por que los ministros son iguales entre si. Es decir ninguno tiene más atribuciones que otro, entonces el único que puede coordinarlos es el Presidente y cuando el Presidente tiene una prioridad, el asunto se ordena. ¿Por qué resultó Transantiago a pesar de que hay varios ministerios superpuestos?
En Bilbao y Barcelona resulta esa figura de Alcalde Mayor por que el alcalde puede ir y sentarse con el sector privado, pero en Chile, el sector privado sabe que el alcalde no tiene las suficientes atribuciones para tomar un montón de decisiones. Por eso, el sector privado se entiende directamente con los ministerios. En Europa funcionan además por que tienen todas las capacidades para reunir el transporte, la policía, los proyectos, las inversiones. Postulan a fondos del gobierno para hacer proyectos que serán gestionados y llevados a cabo por el estado.
Otro punto es que en otros países las comunas son grandes, entonces tienen distintos tipos de estratos sociales, con empleo, vivienda, y diversidad en general. Actualmente en Chile hay comunas chiquititas que son fáciles de administrar, pero con las consecuentes desventajas que eso significa.
Habría que implementar un sistema en que las comunas se puedan asociar en especies de coaliciones. Varias comunas con problemas comunes, y que la ley les permitiera tener administraciones comunes. Administrar en conjunto la educación, o el sistema de salud, o la seguridad.”2
Un documento que ayuda enormenente a entender la figura de poderes en la toma de decisiones urbanas es el capítulo once”Urbanismo por decreto: centralismo y confusión institucional en la ciudad chilena”, del libro Santiago dónde estamos hacia dónde vamos, de Alexander Galetovic. En ese capitulo, Lucas Sierra plantea la tensión entre el gobierno central y el poder comunal, respecto a la gestión urbana. La discusión se centra en la verticalidad de las normas urbanas, que, en su mayoría, dependen directamente del gobierno central, con bajísima capacidad de maniobra por parte de los privados. Un ejemplo de ello, es que el derecho de propiedad privada no tiene implicancias sobre las condiciones del barrio.3
Sin duda existen dos fuerzas que se oponen al momento de pensar en la idea de un Alcalde Mayor. Por un lado la necesidad urgente de trabajar sobre la ciudad como un cuerpo complejo y con relaciónes entre sí, vinculando las problemáticas comunales bajo una visión de ciudad coherente. Por otro lado, la realidad institucional de Chile nos demuestra que es dificilmente posible implementar una figura como la de un Alcalde Mayor. Si bien el MINVU se ecuentra hoy por hoy desarrollando una intersante agenda urbana con 11 medidas que van desde Reforma del Marco Regulatorio a la Recuperación de Barrios, la idea de legislar sobre este tema no aparece dentro del espectro de prioridades, por lo cual resulta importante abrir el debate sobre el tema, sobre todo si queremos que Chile cuente algún día “con ciudades más bellas, menos contaminadas, más expeditas, dignas, amables y cultas ”4
- GARRETON, Oscar Guillermo. SANTIAGO EN EL MUNDO DE LAS SOCIEDADES GLOBALES. EURE (Santiago). [online]. Mar. 1998, vol.24, no.71 [cited 29 September 2007], p.94-97. Available from World Wide Web [↩]
- Extracto entrevista a Luis Eduardo Bresciani. Visión de ciudad de Michelle Bachelete / sobre la Institucionalidad Urbana en Chile. ver en Plataforma Urbana [↩]
- Extracto por Francisca Pérez, Revista eure (Vol. XXXII, Nº 97), pp. 113-117, Santiago de Chile, diciembre de 2006. Resena del libro SANTIAGO DONDE ESTAMOS HACIA DONDE VAMOS. GALETOVIC, Alexander [↩]
- Discurso del ex Presidente Ricardo Lagos en la apertura del periodo legislativo del año 2000, haciendo referencia a las ciudades de Chile de cara al Bicentenario de 2010. [↩]























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Qué buen tema.
Pensando a la primera, se me hace lógico que debiese existir una figura así.
Pero en Chile, políticamente quizás esto resultaría un problema: conociendo la relevancia que tiene Santiago en el país, el Alcalde Mayor pasaría a ser un segundo presidente. Y si votamos a uno que sea de la oposición, lo más probable es que termine atornillando para el otro lado.
Tendría que ser un candidato no militante o algo por el estilo. Pienso que estos cargos debiesen ser muy técnicos, más que politizados (o “partidizados”). Pero en nuestro contexto actual eso es muy difícil!
Buen post, Javier
Concuerdo con Gabi en cuanto a que en Chile exisste un puñado de ciudades tan grandes que sus “alcaldes mayores”, si son autoridades electas, serían las autoridades ejecutivas más poderosas, probablemente bastante más poderosas que la mayor parte de los gobernadores y que muchos intendentes, dos figuras que son designadas a dedo por el presidente.
Ahora, esta aprensión, de que el alcalde mayor sea un mini presidente que estorbe al césar de turno (presidente), como pasa en París, Ciudad de México, Buenos Aires, etc., pienso que es un riesgo que vale la pena tomar.
Vemos que hoy en día, en que tenemos alcaldes de pequeñas unidades territoriales, a menudo chocan con el presidente enfrentándose a este abiertamente, o bien, arremetiendo en contra de la intendencia o los servicios que dependen de ministerios.
Por otro lado, pienso que las cosas no son tan cetegóricas como “tómalo o déjalo” (la figura del alcalde mayor), la verdad es que pueden establecerse mecanismos que moderen los choques gobierno local – gobierno nacional, tales como establecer en forma taxativa las materias de competencia de uno y otro, ajustar los calendarios de elecciones, prohibir que los ex alcaldes se postulen a la presidencia dentro de cierto plazo, etc., es un gran desafío en términos de “ingeniería política” (perdonando la expresión), pero no es algo imposible y pienso que sería derechamente beneficioso, habría que buscar la forma de introducir la figura del alcalde dentro del chack and balance, que, digámoslo, no opera mucho cuando del presidente se trata.
Ahora, quisiera rescatar algo que dice Bresciani, que no es el primero en decirlo, por cierto, y es que la comuna es creada desde arriba por alguien que tiene un mapa en su escritorio, de modo que el municipio no es una entidad que uno pudiera calificar correctamente de “local”, por cuanto depende en demasía del gobierno central.
En fin, interesante el artículo, gracias al autor, es un buen tema, hace unos seis años hice una tesina que abordaba parte de él, y puedo decir con propiedad que da para _mucho_.
Saludos.
Parece que esta idea cada vez hace mas ruido, el otro día en el marco del seminario de la ciudad del futuro , María Pía Rossetti que es la cordinadoora general de un programa de regionalización de la subdere (o algo así , no lo retuve …..) hablaba respecto de tener una autoridad mayor en Santiago , que tuviera ciertas facultades y competencias para tomar decisiones mas globales sobre la ciudad y no tan fragmentadas como lo pueden hacer las autoridades comunales actuales. Además mencionaba lo urgente que era una política pública de ordenamiento territorial, ante lo cual personalmente me pareció de que el diagnóstico es claro y transversa,l e incluso los personeros de repartaticiones estatales lo mencionan en sus discursos puesto que son conscientes de la relevancia que esto tiene para lograr alcanzar ” ciudades más bellas, menos contaminadas, más expeditas, dignas, amables y cultas”.
al igual que gabi y pablo concuerdo en q ese “alcalde mayor” pasaria a ser el proximo presidente (imaginen la cantidad de veces que apareceria esa autoridad en television), basicamente santiago es chile, si se molesta la gente de regiones, perdon, pero las politicas de este pais lo han hecho. una ciudad en donde vive 1/3 de la poblacion total, y que haya una sola autoridad al mando es por decirlo algo peligroso, no se, una idea podria ser que en vez de 32 comunas, reducirlas a 5 comunas, zona norte, zona poniente, zona sur, zona oriente y santiago tal como ahora…que haya un conclave de esas 5 autoridades cada sierto periodo de tiempo…y asi las politicas urbanas abarcan una mayor extencion…pensandolo no aparese como una mala idea, si les parese bien, mejoremosla aca haciendo comentarios
Estimados, me parece muy interesante el post, pero para hacer las preguntas correctas es preciso , observar la Estructura Juridica que sustenta a nuestro pais.
La “Arquitectura” Constitucional fue pensada hasta el ultimo clavo, para generar un ejecutivo fuerte, evitando el problema de la dispersion del poder que adolecia la constitucion del 1925.(Hasta Frei padre, con todo el congreso a su favor llego a quejarse)
En este contexto las figuras de las Intendencias regionales son LOS BRAZOS del ejecutivo en las regiones, al contrario como lo era en la antiguedad politica de Chile, en donde los Intendentes tenian una funcion mas representativas de las regiones ante el gobierno Central.
la pregunta es si existe un alcalde mayor ¿Para que sirven los Intendentes?
En el diseño Constitucional actual ¿Cabe la figura de un Alcalde Mayor, elegido de acuerdo a votaciones y no como cargo de confianza presidencial?
¿Es coherente la figura del ALCALDE MAYOR con la constitucion de 1980?
A los arquitectos (en su mayoria) nos gustan los diseños regionalistas, donde las ciudades tienen mas independencia y es mas sencillo canalizar recursos a Obras Urbanas, pero a Chile, pro su forma nunca le ha acomodado este modelo.
saludos
muy bueno el posteo.
Buenas noches.
En primer lugar, interesantísimo post. Ni qué decir lo feliz que me ha puesto poder leerlo, ya que es una cuestión mucho tiempo planteada por mí y que, la verdad, creo que es una de las piedras angulares para el desarrollo de Chile.
La cuestión, sería, como es posible que un hipotético personaje, cuyo poder se centra sólo en un tema urbano pueda ser trascendente para una nación, Chile en este caso?
Aunque veo muy muy lógicas las posturas expuestas por los comentaristas a este interesantísimo post, creo que una de las bases a tener en cuenta es que Chile, como cualquier otra nación, necesita de pilares sólidos, y estos no son otra cosa que grandes y fuertes ciudades-capitales, seguras de sí mismas y que sean un claro refuerzo no sólo para la democracia, sino para la “vitamina” del país y cualquier cultura: su consolidación social, que se ve muy representada en los temas urbanos; en las ciudades.
Creo que, si bien es verdad, que la creación de esta figura sería un cambio radical en la forma de ver la política en Chile, este cambio debería ir en conjunto de una serie de cambios a nivel general en el panorama político chileno para ir luego centrándose en cada región. Por ejemplo, una figura política como esta, estaría en consonancia con una descentralización completa del país, permitiendo que cualquier ciudad con posibilidades se pueda construir como una potencia económica y/o social, esto es, el caso de Concepción o Valparaíso, pero incluso ciudades como Antofagasta, o Iquique y muchas también del sur. Una red de ciudades, autolideradas, bajo una legalidad constitutiva protegida por el gobierno “de todos los chilenos” (o sea, igual para todas las partes, que se encarguen de una suerte de “ingeniería política”, como bien se ha dicho), que en conjunto entre ellas, ayuden a consolidar al país como una fuente real de riqueza propia.
Imagínense qué cambio, tener una ciudad como Concepción, grande, fuerte, autosuficiente, ir a la estación del tren de grandes líneas (una suerte de tren rápido) y preparándose para ir a la Capital, Santiago, una ciudad en sí misma, no muchas en un mismo espacio, a proseguir con los negocios (o lo que sea) que lo requieran. Una suerte de liberalismo completo y absoluto, no a nivel de empresa (que, desde luego, no son los que pensarán en la sociedad), si no de liberalismo social. Y un gobierno para proteger lo que los chilenos necesiten.
Creo que esto sería un alimento muy muy sano para la democracia. Luego, el tema de que este puesto, en Santiago -que recordemos, no tiene porqué ser el único ejemplo de alcaldía mayor-, pueda ser potencial fuente de presidentes… bueno, igual es hora de plantearse qué fe tenemos en la democracia chilena, no? En España se habla de plantearse como candidato a la presidencia el alcalde de Madrid (curiosamente, los conservadores de su partido son los que más miedo le tienen), en Barcelona, el ex-alcalde fue el presidente de la Comunidad Autonómica. En Francia Zarkoszy fue un activo representante de un área (rica) de París, en USA se habla del postulado a Presidente por el ex-alcalde neoyorkino Rudolph Giulianni. Ejemplos hay para tomar y beber. Y hablamos de democracias fuertes y serenas.
El miedo no debe ser el camino. La innovación, sí. Creo que las ventajas de un sistema así serían tan amplias que decir que vale la pena intentarlo podría verse como el ejemplo más fuerte de defender el progreso y la democracia en una gran Nación como Chile.
Saludos desde Barcelona, y a seguir innovando con un portal como este.
PD. Nuevamente felicitar a Javier Vergara Petrescu, que se ha hecho eco (o quizás ha sido simple coincidencia, pero bendita sea) de una propuesta que iba formulando desde otros artículos.
Luego, a preguntas como, por ejemplo, los pueblos más pequeños (que grandísima idea ha aportado javier con las coaliciones de comunas) y demás zonas que, desde luego, no se puedan equiparar a metrópolis como Santiago o Concepción, creo que sería interesante unirlo a la pregunta de Marcelo sobre qué hacer con los intendentes. Sin decir que se deba cambiar la orientación de este puesto, creo que sería interesante también introducir la idea de un organismo, ya sea puesto a dedo por la presidencia o elegido junto a los alcaldes o como sea, que vele por la salud de las regiones, esto es, una suerte de administración regional que se encargue de una armonía por regiones y que no salgan perjudicadas precisamente las poblaciones que rodeen a grandes áreas urbanas.
También me parece muy interesante el comentario aportado por Gabi Villalba B., en que habla que sería sano para la democracia (centrándose en el tema del alcalde mayor) que fueran figuras “independientes”, es decir, no militantes. Una cuestión básica a plantearse sería si las grandes ciudades necesitan a un ideólogo como alcalde mayor o a una persona, una suerte de técnico que supiera cómo sacarle mayor provecho a una ciudad y mayor beneficio para el día a día de sus habitantes. No tiene por qué ser un ideólogo de ninguna tendencia, a fin de cuentas, para eso tenemos la facultad de elegir democráticamente los distintos gobiernos.
Saludos a todos.
Algunas cosas que puntualizar. La figura de alcalde mayor existe en Santiago, es el Intendente de Santiago, el cual tiene juridicción sobre la provincia del area metropolitana, independiente al resto de los gobernadores provinciales de la región metropolitana.
Sin embargo, sus funciones y legitimidad como ente gobernante se ven limitadas a la mano del Ministerio del Interior, quien puede remover el Intendente a su merced.
Lo anterior, hace que el Intendente de Santiago sea solo una figura inerte que un verdadero Alcalde Mayor, debido a que su puesto depende del Gobierno y no de la confianza de los ciudadanos.
Esto ultimo considero esencial en la democracia, que en Chile aun esta en pañales. Donde TODOS los cargos gubernamentales con incidencia ciudadana (tales como INTENDENTES, GOBERNADORES) DEBEN ser elegidos por los CIUDADANOS, y no por el presidente.
Ahora es de esperar que nuestros eficientes politicos saquen adelante estas medidas esenciales en la democracia moderna y tambien en el desarrollo de todas las regiones.
Santiago es Chile? Error, Chile es Chile y Santiago lo mandonea, y Santiago siendo una unidad metropolitana consolidada es gobernada directamente por el presidente de la república, ridículo. Le tenemos miedo a la democracia verdadera, esa que “jamás” hemos conocido, a la de ciudades fuertes, poder distribuido ampliamente para que cada sector se autogobierne, regiones que no necesiten patalearle al poder “central” para recibir recursos. Empresas que paguen sus impuestos en las regiones donde generan su riqueza y no en donde tienen su oficina “central” llena de empleados sacadores de vuelta y burocracia centralizadora mediocre e ineficiente.
Y tanto tema donde “Santiago” es el de las necesidades, como si “Santiago” fuera lo único que importa en Chile. Santiago es un lastre para nuestro desarrollo.
Un alcalde mayor es una “necesidad urgente” para toda area metropolitana cosolidada o en procesa de consolidación.
Iquique, Antofagasta, La Serena, San Felipe-Los Andes,
Valparaíso-Quillota, San Antonio, Rancagua, Curicó, Talca, Linares, Chillán, Concepción, Los Angeles, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Montt.
Y nombro estas solo porque involucran mas de una comuna, pero un alcalde “mayor” con poder real debiera ser un derecho de cada localidad y/o area metropolitana que supere los 50.000 habitantes, y no solo para asuntos urbanos.
Si distribuir el poder de manera “real” y sin la tutoría de “papá gobierno central” está mal, entonces seamos parte de España y empeoremos la cosa. Pero centralicemos todo que así se gobierna mejor.
Me temo que estoy de acuerdo con Santo.
Chile necesita descentralizarse completamente. Tener gobiernos a nivel de Región (un presidente regional), Alcalde Mayor para las áreas conurbanas como él plantea (el número de habitantes podría ser objeto de estudio, como en realidad todo debiera serlo) y un alcalde normal para todas las localidades.
Una descentralización total y un Chile con diversos áreas de crecimiento económico, sería esencial para el desarrollo de Chile como lo ha sido para cualquier gran país.
Y creo que esto no haría otra cosa que mejorar, económicamente, socialmente y, obviamente, democráticamente
Saludos.
Es que Marcelo tiene el punto clave: el problema está en la Constitución. La figura del presidente tiene demasiadas atribuciones! Es necesario darle más poder a los ciudadanos!
Todos estamos de acuerdo que el objetivo es “con ciudades más bellas, menos contaminadas, más expeditas, dignas, amables y cultas ”
descentralizar y democratizar son condiciones necesarias para mejorar la administración del territorio y sus subconjuntos (regiones y comunas) PERO NO SUFICIENTES.
creo que lo principal es mejorar la eficiencia de la gestión pública. y eso se hace creando los incentivos correctos(que quien no lo haga lo suficientemente bien, pueda ser reemplazado).
en la actualidad no hay mayor castigo a una mala administración de una comuna salvo que el partido dueño del alcalde pierda la alcaldía (si es que).
creo que hay que ir por etapas. Tratar de idear nuevos cargos, configuraciones de poder y/o formas de administrar el territorio sin cambiar el método perezoso de la administración publica, sería perpetuar uno de los obstáculos que impide lograr
“con ciudades más bellas, menos contaminadas, más expeditas, dignas, amables y cultas ”
saludos
Que diferencias tendría este alcalde mayor que no tiene en la actualidad el intendente regional, ademas de ser electo popularmente?
A Rodrigo Morales.
La diferencia sería sustancial. Cada ciudad se ocuparía de sí mismo, y no sería la presidencia del estado quien tuviese que hacerlo. Sobre la Capital, los fallos o aciertos de la ciudad no tendrían por qué perjudicar o beneficiar directamente a la figura presidencial.
La ciudad, al gobernarse ella misma, sabría qué es lo que más necesita, en cuanto a cercanía al ciudadano, políticas más concretas, etc. Y sobretodo, un ayuntamiento centralizado ayudaría a que las diferentes actuaciones tuviesen un sentido común, no habrían incoherencias porque el alcalde de tal comuna hiciese una cosa en contraposición de tal otra, imposibilitando así una coherencia social y urbanística…
No sé, se me ocurren miles. Pero, ante todo, una evidencia: las grandes metrópolis que protagonizan el mundo, están regidas por una figura única de alcalde, y así han evolucionado muchísimo más de lo que lo está haciendo Santiago.
Sólo este punto en sí mismo ya es básico para comprender su importancia.
Saludos.
Estimados, me da la impresion que una iniciativa como la discutida, amerita una revision de la estructura administrativa del estado, y por lo tanto un posible cambio constitucional.
Por lo descrito el Alcalde mayor entraria en directa confrontacion con la figura del Intendente, y de ahi con todos los organismos sectoriales mediantes los cuales el estado organiza la gestion en las regiones y ciudades (MIDEPLAN,FNDR, MINVU etc)
en el fondo la Figura del Alcalde Mayor es un cuestionamiento directo a la estructura funcional y administrativa del Estado de Chile.
Duro, por no decir muy dificil.
gracias
Estimados,
Que interesante ver que existen múltiples opiniones sobre este tema.
Me gustaría responder a cada uno de los comentaristas, pero claro que son varios puntos de vistas y muchos por no decir todos concordamos en que la figura de un Alcalde Mayor le haría mucho bien a la administración de la ciudad y que claramente existe un pie forzado en términos constitucionales.
Con respecto a Daniel Cossio, muchas gracias por tus comentarios, y la verdad es que leímos lo que posteaste en otros artículos y nos motivamos a escribir sobre un tema que teníamos en carpeta hace un buen rato, así que gracias por incentivar a escribir sobre esto.
Por otro lado, sobre las diferencias entre lo que sería el intendente y el Alcalde Mayor, se basan significativamente en el tipo de atribuciones. El Alcalde Mayor podría entre otras cosas, modificar, proponer y ejecutar, cosa que el Intendente actualmente no puede.
Además es super clave lo que opina Cristian Aguirre, sobre lo de mejorar la gestión pública, donde se necesita urgentemente funcionarios ejecutivos, con capacidad de gestión y alta competencia en los cargos más que funcionarios vitalicios. Eso es un tema hiper polémico, sobre todo ahora. Si se fijan hoy martes 2 de octubre los funcionarios municipales se fueron a paro, ya que se oponen precisamente a que exista rotatividad en los cargos (cosa que le haría muy bien al sistema, pero no a los que buscan hacer carrera en una municipalidad)
Vean esto:
http://diario.elmercurio.com/2007/10/02/nacional/nacional/noticias/C7F28940-72E2-4B87-8C4C-CEF85A6CC673.htm?id={C7F28940-72E2-4B87-8C4C-CEF85A6CC673}
Entonces por lo que entiendo, este alcalde Mayor estaría presente solo en aquellas ciudades del País que tengan mas de una comuna y por ende alcaldes actuando en un mismo tejido Urbano, hasta donde logro ver a la rápida, hablaríamos de Santiago, y las conurbaciones: Valparaíso – Viña, La Serena-Coquimbo, Concepción – Talcahuano y actuaría como un ente aglutinador de las distintas cabezas comunales que estarían actuando en la ciudad, de manera que se puedan implementar de manera mas efectiva las distintas políticas publicas impulsadas por el gobierno, puesto que la impresión actual es que en la actualidad las intervenciones carecerían de sentido común así como de una coherencia social y urbanística.
Al respecto creo que puede ser interesante el que puedan revisar el proyecto de ley de Reforma Regional Constitucional en el sitio de la SUBDERE http://www.subdere.gov.cl/1510/printer-67910.html
Sobre todo en lo que se refiere a los Gobernadores e Intendentes.
Me parece que como menciona Marcelo lo que se esta proponiendo es una revisión al sistema administrativo extremadamente presidencialista y centralizado del estado de Chile, ya que esta figura de alcalde mayor en la actualidad se ve definida en parte por el cargo de Intendente Regional y de su gabinete de secretarios regionales ministeriales y del CORE, los cuales están en directo dialogo en teoría con las cabezas comunales para implementar así las políticas publicas definidas en el programa de gobierno de la Presidencia, programa por el cual en teoría se pronuncio la gente vía elección popular.
Para lo cual se definen los llamados convenios de cooperación etc.
De hecho me parece que lo mas similar al cargo de alcalde mayor se da en la actualidad en la ciudad de Santiago la cual de todas las ciudades descritas es la única que tiene el rango de Región, puesto que en los otros casos los Intendentes además tienen en su jurisdicción el resto de las comunas regionales las cuales en muchos casos se encuentran distanciadas por varios kilómetros, caso de Punta Arenas y Puerto Natales distantes a mas de 250 km la una de la otra por ejemplo.
Asimismo si bien me parece interesante que se ponga de manifiesto que la velocidad del desarrollo de las ciudades no siempre es la optima y que la coordinación entre los gobiernos regionales y los municipios no siempre es la optima, este fenómeno pasa a mi parecer por la precariedad actual que existe a nivel de recursos humanos y de infraestructura, que mantiene no solo a los servicios públicos con una sobrecarga de trabajo en relación al numero de personal con el que cuenta sino que también a los municipios, un caso interesante puede ser el comparar los equipos que están a cargo de desarrollar los planes reguladores comunales e intercomunales en California por ejemplo y sus contrapartes Chilenas.
Saludos.
Pd:
También creo que puede ser de utilidad revisar las atribuciones de los alcaldes en la misma página
http://www.subdere.gov.cl/1510/printer-67640.html
tal vez una alternativa sería darle mayores atribuciones a los alcaldes, pero dado el sistema político actual se ve difícil.
Es una lata tener que intervenir en discusiones donde todos están de acuerdo, sobretodo para decir algo políticamente incorrecto, pero no me queda otra.
Nací y viví en provincia, y he podido ver como funcionan las cosas fuera de la capital. Por muy bonito que suene, la descentralización total es una muy mala idea. Suena lindo que la gente elija, que Santiago no es Chile y todo ese arsenal de lugares comunes, pero en la práctica sucede otra cosa.
Darle poder a las provincias, significa darle poder a los caudillos de las provincias. La historia cultural latinoamericana (Chile no está en Europa), indica que somos un continente bastante propenso a los caudillismos, sobretodo en los lugares alejados del poder central.
¿Por qué tanto cuidado con los caudillos?
Porque desestabilizan los equilibrios sociales, se convierten en “señores feudales”, y prácticamente son “dueños” (o padrinos) de ciudades enteras. Imagínense a tipos como Jorge Soria con más poder.
Es cosa de ver lo que sucede en Argentina, donde Menem es dueño de La Rioja, Kirchner de Santa Cruz, y el Fisco está siempre al borde del “default” por lo caro que resulta mantener un Estado Federal. Basta pasearse por Buenos Aires para ver como los “alcaldes mayores” ocupan hasta el mobiliario público como herramienta de campaña política.
El estado centralizado es el que permite que -en países con baja carga impositiva como Chile- se mantenga una estabilidad política idéntica a la Europea.
Hay corrupción en Santiago, y los trámites son lentos para las provincias, es cierto. Pero la corrupción sería peor si el gasto se descentraliza, ya que sería mucho más difícil de controlar.
Para que hablar de la calidad de los equipos técnicos en provincia. En fin, suena bonito lo de la descentralización, pero nos guste o no, es un hecho que la gente mas capaz está en Santiago.
no se supone que ese rol lo cumple el intendente de la region metropolitana???
Muchas gracias a ti, Javier Vergara, por contribuir en una página tan excelente como esta y también por tu artículo, que ya tenía ganas de ver y que nos has brindado con sólidos argumentos. También gracias por mencionarme y haberte dado ánimos para escribir el artículo.
A Francisco Díaz. Entiendo tu miedo al caciquismo, sin duda una de las peores lacras de muchos países, como dices, muy potenciados en latinoamérica y la ejemplificación del egoísmo humano como destructor de la sociedad.
Pero eso no elimina una cosa que es inherente al ser humano, sea de donde sea: mayor libertad (siempre dentro de una claro contexto de control y justicia) es lo que fomenta a construir y evolucionar. La teoría del liberalismo, al menos como se ve en Europa (en Europa, se denomina “liberales” a los partidarios de uan derecha “moderada”, que en muchos casos no es tan moderada y mientras es más liberal con las empresas que con la población, es terriblemente intervencionista en temas más morales, considerando únicamente válida su postura moral), es que mayor dotación de libertad en la sociedad genera de forma espontánea su desarrollo, controlado por el bien común que, de manera natural, se opondría a sistemas que le fuesen perjudiciales en cualquier aspecto, esto es, densificación descontrolada, fin de ayudas estatales a estratos necesitados, etc. El principal problema de esto, desde luego, es que en teoría es muy bonito. Tanto la base del comunismo como del neoliberalismo son muy bonitas, pero en la práctica ocurre lo que dices.
Dicho esto, me pregunto yo, deberíamos atarnos en cadenas para preservarnos de estos posibles errores o bien deberíamos de dotarnos de mayor fe en la humanidad, la sociedad y sus consecuencias? Soy una persona bastante de izquierdas, pero, en contra de un estado que todo lo controle, estoy mucho más a favor de un estado descentralizado, de dotaciones de poder regionales que, con las mismas armas del estado gestiones áreas más pequeñas (lo que creo que facilita más la justicia, al ser en un espacio más reducido, y su desarrollo, al estar directamente en contacto con la sociedad más cercana). Creo que es deber de la sociedad erradicar estos comportamientos caciquiles (caudillismo, como lo llamas, y en España tenemos experiencias con un Gran Caudillo) más que de un gobierno intervencionista hasta en el momento de proyectar plazas y parques. LA cuestión está en que el desarrollo es terriblemente necesario para la sociedad y sistemas anacrónicos como los caciques de áreas urbanas o provincianas son obsoletos y, por las propias reacciones del pueblo deberían desaparecer.
También añadir que existen muchísimas y diversas fórmulas para acabar con estas lacras sin tener que llegar a la necesidad de restarle poder al pueblo y dotar más a un gobierno que, al final de cuentas, no es otra cosa que la decisión democrática del pueblo y no de los caciques.
Saludos y mi apoyo para darle más importancia al desarrollo y la seguridad como bases fundamentales del Estado de Bienestar. Y una pequeña cuestión desde Europa: no hace falta estar en Europa para que un país sea incluso mejor que cualquiera de este viejo y noble continente.
Saludos. Y gracias por el artículo, Javier.
Yo simplificaría harto más el asunto. No se necesita una nueva figura de alcalde mayor, sino simplemente INTENDENTES ELEGIDOS por votación popular. Es mucho más lógico manejar territorios que áreas urbanas como si fueran ciudades mediavales (al menos por ahora que las ciudades no han desbordado los límites regionales).
¿Que surgan nuevas figuras políticas poderosas? Me importa un comino. Eso preocupa a los políticos más que a nosotros (por algo no se han atrevido a hacer esta reforma en casi 20 años), y como alguien dijo por ahi, es un “costo” que vale la pena llevar. Para mi por lo menos encuentro que Chile ya está lo suficientemente maduro como para que haya mayor competencia en el àmbito de la política.
Y por ultimo así se iniciaría una verdadera regionalización y no una de pacotilla como las que se hace creando más regiones, que sólo agregan más burocracia a nivel central y más cupos de diputados y senadores (como no iban a estar felices de aprobarlo en el parlamento).
La figura de un ALCALDE MAYOR es terrible, no sólo para las comunas que conforman el Gran Santiago, sino también para regiones.
En Santiago existen comunas que tienen mayor peso que conurbaciones y/o regiones de Chile, la unión de esas comunas desequilibraría demasiado el poder al interior del país. Los problemas de comunas con mayor peso tendrían preferencia, el alcalde mayor a cargo de esas comunas tendría más poder incluso que un Intendente (a menos que se modifiquen las atribuciones a este). También se podría producir (como se dijo en comentarios anteriores) choque de ideologías y de formas de aplicar el poder, al ser el Alcalde Mayor de Santiago de Derecha y un Presidente de la República de Izquierda, ya que el Alcalde Mayor de Santiago sin duda alguna sería un segundo presidente de Chile.
También puede ocurrir que ambos sean de Derecha o ambos de Izquierda, eso incide indirectamente en el poder legislativo, ya que modifica la forma de pensar de los habitantes, y al hacer esto produce grandes cambios en las votaciones. En realidad, esta figura viene a cambiar casi todo lo ya existente.
El mayor peso que tienen las comunas de las que hablo se da por: cantidad de habitantes, cantidad de población ABC1, bajo nivel de pobreza (sólo para Vitacura), comercio, sectores exclusivos dentro de la comuna, habitantes que la componen (si son personas con altos cargos o que influyen en los medios de comunicación), un alto nivel de consumo de sus habitantes, cantidad de población activa, entre otros factores.
Las comunas a las que me refería al principio son:
- Las Condes: tiene alrededor de 300.000 habitantes. Es la comuna con mayor cantidad de población ABC1, el 45% aprox. de su población lo es, además de poseer un comercio activo y tener el centro financiero del país. Es el lugar de residencia de importantes personajes de la política, empresas, y ejecutivos de grandes medios de comunicación.
- Vitacura: la comuna más exclusiva del país y también tiene parte del sector financiero del país. Esta comuna tiene el mayor porcentaje de población ABC1 (que no es lo mismo que “mayor cantidad de población ABC1”) y casi inexistencia de sectores D y C3 (a diferencia de Las Condes y el resto de comunas que nombraré con posterioridad). Al igual que Las Condes, es el lugar de residencia de importantes personajes de la política, empresas, y ejecutivos de grandes medios de comunicación.
- La Florida: La tercera comuna más poblada del país. Comercio activo, con un centro comunal, que cada día que pasa, se transforma en el subcentro del sector sur oriente de Santiago. Población ABC1 en constante aumento, actualmente cerca de 75.000 floridanos son ABC1, que corresponde al 15% de su población), alto consumo de sus habitantes. Algunos ing comerciales dicen que es Las Condes hace 14 años atrás.
- Puente Alto: La comuna más poblada de Chile, tiene 700.000 habitantes. Con un ingreso superior a la comuna y ciudad de Viña del Mar, con un importante comercio y alto nivel de consumo. Con una población ABC1 de un 7%, un porcentaje bajo, pero que en cantidad son 49.000 habitantes, cifra mayor a la población total de varias comunas de la RM y de regiones.
- Maipú: La segunda comuna más poblada de Chile, entre 500.000 y 600.000 habitantes, tiene las mismas características de Puente Alto.
- Santiago Centro y Providencia: Estas dos comunas ya todos saben lo que poseen, para no alargar tanto mi comentario, no completaré esta parte.
Son comunas donde sus alcaldes tienen un gran poder dentro de la política y de las decisiones que se toman. El sólo hecho unir estas comunas (sin tomar en cuenta las otras de la RM) sería perjudicial para el resto de las comunas de Chile y no ayudaría a la mayor autonomía que se pretende lograr en regiones. Imaginen el poder que tendrían estas comunas unidas, si actualmente tienen un gran poder separadas. Sería más factible agrupar a las comunas pequeñas o con pocos habitantes, por ejemplo: agrupar Est. Central, Pedro Aguirre Cerda y San Miguel.
Atte.
Mauricio Figueroa
Hola, pueden nombrar los alcaldes de todas la comunas de santiago?
por favor, porque es una tarea