Plataforma Urbana en tu mail

Recibe lo nuevo cada mañana

 
 

Estás en Plataforma Urbana » Chile » Diego Portales / Lastarria: Registro de un fragmento de futuro incierto

24
Ago
2007

Diego Portales / Lastarria: Registro de un fragmento de futuro incierto

Imagen de previsualización de YouTube

Video realizado por Rodrigo Jara.

El edificio construido en 1972 por motivo de la UNCTAD, llamado luego Centro Cultural Gabriela Mistral durante la UP, que fue sede de gobierno de la Junta Militar a partir de 1973, para pasar a ser en democracia el Ministerio de Defensa, se encuentra hoy, a un año y medio de su incendio, en un punto de inflexión. La polémica desatada entre arquitectos tras el artículo publicado en El Mercurio hace algunos días, sumado a las diversas críticas a las Bases del Concurso para el edificio, tienen hoy por hoy a la ciudadanía atenta frente a lo que ocurrirá en este punto de la ciudad.
Pero lo cierto es que, independiente de lo que ocurra en este céntrico paño de Santiago y, por lo tanto, en el barrio que lo acompaña, el sector se enfrentará a una mutación, y la imagen que tenemos hoy del lugar será, de aquí a un par de años, totalmente distinta, tal como ha variado en cada una de las etapas anteriores del edificio.
El video titulado “Barrio Diego Portales / Edificio Lastarria”, presenta un registro de lo que es hoy, post incendio y pre concurso, el sector. Un registro que devela la enormidad de contrastes que rodean al edificio de la UNCTAD hoy, y que en poco tiempo más se convertirá en parte de la memoria de esta ciudad, ante el inminente cambio al que se enfrentará.

Sólo eso, un registro.
Y a propósito de su futuro, presentamos a continuación la carta enviada por Miguel Lawner (*) a El Mercurio, que abre el debate desde una interesante visión, alimentando una discusión que atañe a la ciudadanía por completo.

Al Director
del diario El Mercurio


En su edición del Domingo 12 de Agosto de 2007, El Mercurio dedica una extensa crónica al edificio Diego Portales, incluyendo duras criticas emitidas por algunos arquitectos. El tema vuelve a la actualidad a raiz de la reciente convocatoria al Concurso Internacional de Anteproyectos de Arquitectura para la restauración del Centro Cultural Gabriela Mistral, nombre que recupera el edificio conocido hasta ahora como Diego Portales.


Al respecto me permito formular las siguientes consideraciones:
1.- La obra concitó el elogio generalizado tanto de los ciudadanos comunes como de nuestros colegas, desde que fue inaugurado en Abril de 1972. Los tres mil delegados extranjeros que concurrieron a la Tercera Asamblea Mundial de la UNCTAD, quedaron admirados por la belleza y las instalaciones del edificio, que permitieron un desarrollo exitoso de la mencionada asamblea.


2.- Meses mas tarde, en Septiembre del mismo año, tuvo lugar en Chile una exposición internacional de la Vivienda llamada VIEXPO, que se montó en un pabellón especial diseñado para tales efectos al interior de la Quinta Normal. Este evento se complementó con una serie de reuniones efectuadas en la UNCTAD con participación de arquitectos y profesionales de la construcción provenientes de numerosos países, todos los cuales manifestaron su entusiasmo por la arquitectura del edificio.


3.- Una vez concluidas las obras, el colega Héctor Valdés Phillips, presidente del Colegio de Arquitectos de Chile, emitió una declaración a nombre de su Consejo General, de la cual extractamos los siguientes párrafos:
“Jamás se habría pensado que una obra de esta naturaleza, de sus características especiales y complejas, podría realizarse en un plazo tan breve. En este aspecto solo cabe concluir que la operación UNCTAD constituyó un éxito rotundo, sin precedentes en Chile, éxito por el que los arquitectos autores del proyecto y directores de las obras se han hecho merecedores a las felicitaciones mas justificadas. ”
“Deseo hacer presente en estas línea -y lo hago con profunda satisfacción como Arquitecto y Presidente del Consejo- es otro aspecto del proceso de proyección y construcción de los edificios UNCTAD, tal vez el mas significativo para el gremio, el mas aleccionador. Y es el único aspecto al cual los propios Arquitectos de la obra no querrán nunca referirse, porque se trata nada menos que de su conducta profesional, de la actitud o del “estilo”• con que actuaron desde el primer instante, factor fundamental del exitoso proceso que merece y debe ser destacado aún cuando ellos prefieran seguramente por modestia, lo contrario”.
“Ciertamente los arquitectos que proyectaron y dirigieron las construcciones para UNCTAD III, por habernos dado el hermoso ejemplo de su capacidad de organización y de trabajo, de su espíritu de sacrificio, de comprensión y de respeto mutuo, de su alto nivel de competencia y de capacidad profesional, se han ganado limpiamente y sin buscarlo el reconocimiento público de todos sus colegas. Y para mi es extraordinariamente grato expresárselo, sin nombrarlos, en nombre del Consejo General del Colegio de Arquitectos de Chile.”


4.- Con motivo de la Feria anual que tiene lugar en la ciudad de Kassel, Alemania, la prestigiosa publicación internacional Documenta Magazines, incluyó en su edición Nº 12 aparecida durante Enero de este año, un extenso artículo sobre el Edificio Diego Portales, con ocasión del cual su director don Georg Schòllhammer nos envió una carta que entre otros aspectos señala lo siguiente:
“Este edificio, conocido hoy día como Diego Portales es, sin lugar a dudas, una de las contribuciones mas importantes de Chile al modernismo en América Latina, constituyéndose en testimonio de un momento ejemplar de la planificación urbana y de la innovación en el siglo veinte. Junto al extraordinario valor arquitectónico del edificio, es de primerísima importancia subrayar su significación histórica, política y cultural. La singular historia de este proyecto, se revela como un raro caso de realización colectiva entre el Estado Chileno y su pueblo “


5.- A partir de Junio de 1972 y hasta el golpe militar, el edificio tomó el nombre de Centro Cultural Metropolitano Gabriela Mistral, generando un atractivo popular impresionante. Recordemos que el proyecto de arquitectura concibió la placa como un Centro abierto, un puente de comunicación utilizado por el público para cruzar sin restricciones desde la Alameda hasta el Parque Forestal, o desde la calle Lastarria hacia los patios interiores.
El casino se convirtió en el principal recinto de autoservicio de la capital, llegando a servir hasta 5.000 raciones diarias de almuerzo. El patio posterior, adyacente a calle Villavicencio y expansión natural del casino, congregaba a toda hora la actuación de grupos musicales informales o simples solistas, a aficionados de la pantomima, a recitadores, payadores, o a grupos de jóvenes platicando libremente en sus jardines.
Las salas interiores eran solicitadas por agrupaciones artísticas consagradas o aficionadas, y se multiplicaron las exposiciones de todo orden, asambleas culturales, sociales o políticas, conferencias y seminarios, exhibiciones de cine y representaciones teatrales, dando vida a una explosión cultural inédita en Chile. Finalmente, recordemos que se habilitaron espacios para servicios como oficinas bancarias, de correos, de turismo, kioscos de venta de periódicos y librerías.
Podemos afirmar con certeza, que el pueblo hizo suyo este edificio, haciendo realidad el propósito expresado por el presidente Allende, en el sentido de poner la cultura al alcance popular.


6.- El edificio constituyó un modelo de integración de arte y arquitectura como nunca antes ni después se ha conocido en Chile. Los artistas no se limitaron a colgar sus telas, sino que participaron en el diseño de las puertas y lámparas, en los revestimientos de muros y pavimentos, en la claraboya de la plazoleta de acceso, en el mobiliario y en los tiradores de las puertas. También artesanos mimbreros y bordadoras de tapices se integraron a esta explosión creadora, que dio vida a una obra de un colorido indescriptible. Pasearse por la UNCTAD se transformó en una opción preferente de los santiaguinos.


7.- Destruída La Moneda, la Junta Militar ocupó el Centro Cultural Gabriela Mistral como casa de gobierno, cambiando su destino, y su nombre, con lo que -de paso- infirió un agravio gratuito a nuestra Premio Nobel de Literatura.
El gobierno militar acabó de una plumada con la intensa actividad cultural que tenía lugar en el edificio, e intervino radicalmente su arquitectura. Se blindaron los pisos superiores de la torre, se enrejó todo su contorno haciendo imposible la libre circulación de las personas. Se eliminaron los cristales que comunicaban visualmente la Alameda con la planta baja del edificio, siendo sustituidos por herméticos muros de ladrillo. Desaparecieron la mayoría de las obras de arte, y otras fueron destruidas, tal como la escultura metálica que adornaba la fuente de agua hacia Villavicencio ejecutada por Carlos Ortúzar, o la placa de piedra grabada por el escultor Samuel Roman, que dejaba testimonio de la construcción del edificio como un esfuerzo colectivo de obreros, artesanos, profesionales y artistas.
La cultura fue usurpada por las armas. El edificio fue masacrado y separado de su pueblo, y así permaneció durante todo el período de la dictadura, situación que desgraciadamente se mantiene hasta ahora.


8.- Juzgar una obra de arquitectura hoy día ignorando su origen y su destino es una frivolidad. Olvidar las agresiones cometidas contra sus espacios transparentes y contra su noble destino original, es tan injusto como inaceptable.
Me resulta inconcebible leer las opiniones del colega Mathias Klotz al sostener textualmente: “lamento que en el incendio no se haya quemado completo…desgraciadamente llegaron los bomberos.”
Un arquitecto, por añadidura director de una Escuela de Arquitectura, no puede expresar de ningún edificio semejante barbaridad, por muy desagradable que pudiera parecerle.
Un juicio análogo formula el Premio Nacional de Arquitectura Christian de Groote, que aboga derechamente por la demolición total del edificio, haciéndose cómplice -de hecho- con quienes propician acabar con la obra mas emblemática del Presidente Allende. Olvidarla de la memoria histórica, tal como se ha intentado con la desaparición de las personas.
Me sorprende la afirmación de Cristián Boza, al calificar el edificio como “una gran plataforma lineal, de suyo fea”. Ocurre que nuestro colega participó en el equipo que diseñó el pabellón para la VIEXPO que he mencionado en este mismo texto, integrándose entusiasmado a este evento. Compartimos actividades en diversas ocasiones, y Boza me expresó a mi personalmente, su admiración por el edificio de la UNCTAD. Jamás le escuché entonces algún juicio crítico. Claro… han transcurrido 35 años, y el joven profesional del 72, hizo carrera destacada al servicio de la elite criolla o de las compañías multinacionales, y ahora se suma al carro de los detractores para complacer a sus actuales clientes.


9.- Nosotros arquitectos, no diseñamos contenedores vacíos. Proyectamos los espacios para que seres humanos con nombres y apellidos los disfruten o los sufran si es que no atinamos a satisfacer sus demandas.
A quienes han formulado juicios tan descalificadores respecto al Centro Cultural Gabriela Mistral, sólo les deseo que algún día puedan experimentar con alguna de sus obras, el mismo orgullo que sentimos los que tuvimos el honor de asumir esta verdadera proeza en la historia de la arquitectura chilena.
Nos complace constatar que la convocatoria al presente Concurso de Anteproyectos es muy respetuosa del pasado del Centro Cultural Gabriela Mistral, y estimula ese espíritu creador que nos animó ayer a nosotros, teniendo presente los cambios experimentados con el transcurso de los años por las diferentes disciplinas artísticas y culturales, así como las posibilidades que abren las innovaciones tecnológicas y el desarrollo de los nuevos recursos materiales.
No tengo dudas que los arquitectos chilenos sabrán materializar en sus propuestas, los legítimos sueños de las nuevas generaciones, recuperando para el ciudadano común un espacio que nunca debió haber perdido.


10.- En otras tres ocasiones he enviado a El Mercurio cartas referidas a este tema, no habiéndose publicado ninguna de ellas. La primera fue con ocasión de la encuesta publicada por el diario en Noviembre de 1999, respecto a las peores obras de arquitectura realizadas en Chile durante los últimos 30 años, y en los que nuestro edificio ocupó un lugar prominente.
Las otras dos cartas corresponden al período posterior al incendio ocurrido en Marzo de 2006, ocasión en que El Mercurio otorgó gran cabida a algunas propuestas disparatadas respecto a la restauración del edificio, y a las cuales intenté responder. Tampoco se publicaron.


Dada la importancia que reviste el proceso del Concurso de Anteproyectos en marcha, y teniendo presente la extensión de la crónica publicada por ustedes, confío que usted tendrá la gentileza de dar cabida a estas líneas, a fin de que la opinión pública pueda juzgar con un conocimiento mas acabado.

(*)Miguel Lawner S. arquitecto
Ex Director Ejecutivo de CORMU durante el gobierno del Presidente Allende.
Ex Director Nacional y Vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Chile.


Santiago, 14 de Agosto de 2007.

Thumb up Thumb down 0
Pablo P. dice:
avatar

Leí la carta de este señor en El Mercurio, se observa un tono general de apología, lo que me parece comprensible por cuanto, según entiendo, es uno de los autores de la obra.

Sin embargo, me parece totalmente falto de autocrítica, no responde ninguna de las críticas concretas que se han hecho del edificio, como que no se aprecia algún esfuerzo por insertar el volumen en el barrio, no se hace cargo de la pendiente de la vereda, es hostil hacia el caminante, etc.

Reitero mi perfecta ignorancia en temas de arquitectura y solamente hablo como habitante y usuario del barrio, en ese sentido, encuentro que ni la torre ni el centro de convenciones son significativas para nosotros y que, dado el contexto actual de la ciudad, en que abundan centros de convenciones mejor ubicados y con mejores instalaciones, me parece que tampoco tiene mucha importancia.

Aparte de eso, caminar por afuera me provoca una sensación aplastante, opresiva, despótica incluso, tiene esa impronta de edificio futurista soviético o desarrollista de los 60′s, muy desagradable.

Incluso es muy difícil “ver” la obra en cuanto a objeto o volumen, por cuanto no hay ningún lugar desde donde uno pueda tener una perspectiva visual adecuada, no hay como mirarlo desde lejos como no sea desde el un avión, un departamento alto al otro lado de la Alameda o desde el cerro Santa Lucía, e incluso visto desde esos lugares, en mi humilde opinión, se ve bien feo.

Realmente encuentro nada se perdió con el incendio, al contrario, pienso que sería más hidalgo que sus autores se hagan cargo de las las críticas en vez de defenderse como ratón acorralado (que no es el caso), y concentrarse en que es una excelente oportunidad oportunidad para mejorar lo que existía.

Saludos.

Responder
# Agosto 24, 2007 a las 12:11
 
Thumb up Thumb down 0
Andrés E. dice:
avatar

Buen registro para el futuro, eso sí, le sacaría al ser que habla y le cambiaria la musica.

Responder
# Agosto 24, 2007 a las 16:55
 
Thumb up Thumb down 0
macanaki dice:
avatar

Aplaudo mucho el artículo del señor Lawner y sólo algo el comentario de Pablo P. ya que si bien comparto su opinión estética, la encuentro liviana y fácil. La arquitectura es mucho más que aspectos plásticos compositivos. La visión crítica de una obra siempre estará influida por la moda imperante, y naturalmente lo que ayer fué atractivo desde algún punto de vista hoy puede ser todo lo opuesto. Por ello debemos tener más cuidado en el aplauso fácil y crítica descarnada si no hacemos un análisis profundo de la solución arquitectónica total en todos sus aspectos.

Responder
# Agosto 24, 2007 a las 17:57
 
Thumb up Thumb down 0
Cristobal dice:
avatar

Me parece notable leer el testimonio de uno de los arquitectos creadores del proyecto, estoy practicamente seguro que nadie de los que escribe acá conocía la historia de lo que pasó en el momento de la ejecución, creo que la carta habla bien de los puntos que se han criticado, y sea bonito o feo, es parte de nuestra historia, la cual no se puede preferir “quemar”, sino reparar y adecuar a las necesidades e intereses de la sociedad de hoy.
Que facil es criticar, tener la opinión mas politicamente correcta, sin siquiera estar bien informado.
Gracias al Mercurio por publicar la carta del arquitecto.

Responder
# Agosto 24, 2007 a las 18:02
 
Thumb up Thumb down 0
pedro dice:
avatar

Dejando de lado mis inclinaciones politicas (soy absolutamente de izquierda) me parece que el edificio diego portales es un de los peores proyectos del centro de santiago, para empezar el tamaño de manzana crea un agujero negro fatal. Quien haya caminado por ahi despues de las 2 am lo sabe.
Lo mejor que sucedio en ese edificio fue el proyecto cybersyn, del cual solo quedan algunas fotos.
Es el momento de destruir completamente esa horrible mole y crear un museo de verdad para Chile. CONCURSO INTERNACIONAL sin jugarretas chantas!
P.D por lo demas, los de mi generación solo recuerdan a pinocho y cardemil hablando sandeces en el podio!

Responder
# Agosto 24, 2007 a las 19:21
 
Thumb up Thumb down 0
Pablo P. dice:
avatar

La historia de la ejecución de lo que hoy conocemos como Edificio Diego Portales ha sido objeto de no pocos artículos de prensa y de televisión en el último tiempo, por cierto después de su incendio, por eso no me parece apropiado asumir que el resto de los presentes dispongamos de un igual nivel de información o de desinformación, me parece que hay ahí un intento de ofensa de refilón, de mala leche, en fin, todos pueden opinar.

Y bueno, al repasar las críticas y juicios que han emitido varios destacados arquitectos acerca del edificio, me quedan pocas dudas de que don Miguel Lawner intente contestar, más bien respira por la herida y descalifica de un plumazo a sus críticos colegas sin responder al fondo de los juicios, sino que esgrime otros argumentos nada relacionados con las críticas y que no desmienten esos juicios.

No me engaño, lo que hace el Sr. Lawner es una defensa de lo que siente es _su_ obra, como si el atacado fuera él, entonces adopta una actitud de gato acorralado y empieza a disparar en forma más bien destemplada, yo creo que poco gana con eso, más bien desvirtúa su postura general.

Sin perjuicio de lo anterior, lo que dice sobre el valor histórico del Diego Portales es indudable, pero nada de eso modifica ninguno de los otros atributos que se critican.

Como contrapunto, tenemos el caso de las casas de tortura de la DINA, que sin duda tienen un valor histórico más allá de su actual valor funcional o estético, porque si bien no se trata de obras de gran valor arquitectónico o que hubieran sido construidas con el fin de torturar gente, etc, pero lo que pasó ahí fue tan potente que opaca toda otra consideración, tanto así que vale la pena conservarlas y sobre eso existe hoy un consenso incontestable.

Ahora, sobre el Diego Portales, los argumentos que se esgrimen son esencialmente dos:
1. Que constituye la única obra arquitectónica destacada que quedó del gobierno de Allende, y
2. Que su edificación en tiempo récord constituyó una proeza de tal magnitud que le otorga a la obra un valor por sobre otras consideraciones.

Ambos argumentos me parecen atendibles y valiosos, pero uno podría contraargumentar diciendo que la obra de Allende destacó por muchas otras cosas de las que hoy queda un legado tangible; que se ha honrado la memoria del presidente Allende de muchas maneras que resultan mucho más adecuadas que la mentención a la fuerza de un edificio; que el Diego Portales fue sede del gobierno de la junta militar; que construir rápidamente un edificio de dudosa estética y que se derrumba con un incendio no es ningún mérito, etc., pueden no ser buenos contraargumentos, pero a lo que voy es que no existe un consenso fuerte, sino al contrario, los argumentos del Sr. Lawner nadie los critica, sino que existen otros argumentos de otra índole que son lo bastante potentes como para dar sustento a críticas feroces y juicios lapidarios de parte de destacados arquitectos hacen en los ámbitos de su competencia.

Comparto algunos juicios de los críticos, pero no tengo los argumentos calificados de ellos, sino los de pedestre habitante de Santiago.

Por último, siento alegría de que haya surgido una instancia de mejoramiento urbano como consecuencia de la destrucción accidental de parte de este edificio, que haga un poco más tolerable la vida a miles de peronas que viven en el barrio, que haga unpoco más soportable el tránsito tal vez millones de personas cada semana, que haga más agradable las visitas de los cientos de turistas que todos los días se pasean por ese barrio donde ese edificio parece algo tan hostil y tan fuera de lugar.

Saludos.

Responder
# Agosto 24, 2007 a las 19:42
 
Thumb up Thumb down 0
pablo c dice:
avatar

Estoy de acuerdo con Klotz, ademas hubiese sido conveniente dejar que se quemara y ahorrar en su futura demolición.

Este elefante dejo de prestar su espacialidad y transparencia a las personas desde que lo taparon y blindaron.

La horrible sombra que proyecta sobre la Alameda solo sirve para protegerse del calor en verano.

Responder
# Agosto 24, 2007 a las 21:06
 
Thumb up Thumb down 0
helmet dice:
avatar

Defendamos el edificio UNCTAD.
-Se integra plenamente a la remodelación San Borja.
-Fué el salón de eventos más importante del país.
-Es el unico edificio de escala monumental en Stgo.
-Es el único edificio que se nota la pendiente natural de Santiago.
-El acero corten de su estructura es único por su calidez en la platina de oxido de su superficie, causa tambien de su rápido colapso al fuego.

Responder
# Agosto 25, 2007 a las 12:12
 
Thumb up Thumb down 0
jota dice:
avatar

parece que nadie leyo el punto 5, 6 y 7 en especial tu pablo

si quizas se retomaran sus espacios originales otra opinion existiria

ademas que es imposible que alguien se atreva a derribarlo asi que a pensar en intervenirlo

Responder
# Agosto 25, 2007 a las 21:08
 
Thumb up Thumb down 0
Claudio dice:
avatar

Muy interesante el debate respecto del edificio, de su origen y el destino que se le está proyectando. Ojalá recupere ese glorioso pasado cultural que muchos nunca le conocimos y que al parecer muy pocos recuerdan.

Sin embargo, si se trata de homenajear, reivindicar y recuperar esos orígenes, ¿Porqué desde que se recuperó la democracia ningún gobierno había tomado cartas en el asunto, hasta verse obligados por el incendio?

No digo que haya suficientes espacios de cultura, siempre serán pocos, y todos los nuevos deben ser bienvenidos, pero:

¿No habrían sido más económicas algunas modificaciones en el “Diego Portales / Gabriela Mistral”(*) que realizar todo un nuevo centro cultural subterráneo, escondido del ojo del peatón, a pocas cuadras? Con los montos invertidos queda claro que el tema cultural es “prioritario”. Pero no se entiende que no se hayan aprovechado las ventajas de ubicación para esos fines que tenía esta infraestructura en pleno barrio Lastarria, versus la de La Moneda, donde los usos del barrio son otros.

Si alguien tiene una teoría o respuesta, favor aclararlo.

(*) Respecto al nombre, creo que hay que ser prácticos y dejar lo que la costumbre a la larga haya adoptado. Aunque originalmente haya sido a la fuerza. Por lo mismo encuentro que cambiarle nombres a edificios, calles etc., sólo complica y desune más a la gente. Por lo demás, hasta el incendio, en 17 años de democracia, tampoco escuché ninguna campaña para devolverle su nombre original al edificio, (y si lo hubo, claramente entre muchos otros esfuerzos que sí se hicieron y terminaron cambiando nombres de calles, avenidas y otras infraestructuras. Eso para otro artículo.

Responder
# Agosto 26, 2007 a las 11:04
 
Thumb up Thumb down 0
Juan Pablo Arancibia Medina dice:
avatar

Ante todo, hay que considerar que la arquitectura es un arte. No me imagino a alguien intentando destruir lo creado por genios como Beethoven, Kubrick o Stephen King, aunque no nos gusten por completo. Así, las obras arquitectónicas deberían tener de nuestra parte la misma consideración, aunque para algunos puedan resultar visualmente inadecuadas o de dudosa estética. Para mí eso se debe a que la parte más importante del edificio Diego Portales se encuantra atrás, alejada de la Alamenda, pero eso no quita lo imponente de su entrada.

Por otro lado, lo que realmente hay que lamentar no es que en el incendio no se haya quemado completamente el edificio sino que aquellos que quienes allí se instalaron luego del golpe de estado, no corrieran la misma suerte de éste.

Por último, si se desea reinaugurar el “puente” entre Alameda y el Parque Forestal, éste debería ir desde el metro Universidad Católica hasta la calle Estados Unidos, para mejorar la circulación peatonal.

Responder
# Septiembre 2, 2007 a las 03:26
 
Thumb up Thumb down 0
Daniel González S. dice:
avatar

Lawner es un maestro. Excepcional su testimonio. Todo el apoyo!.

Responder
# Mayo 2, 2010 a las 19:32
 

Comentar con Facebook»

Dejar un comentario »

Si bien los mismos lectores pueden moderar los comentarios, estos deberá tener un carácter proactivo y constructivo, manifestando sus puntos de vista con respeto a las obras y las personas. Si quieres tener tu propio avatar, tan solo debes crear una cuenta en Gravatar, la que estará asociada a tu email.

 

 
2980 dias 21877 artículos 87549 comentarios

¿Tienes un dato de ciudad?

Cuéntanos qué está pasando en tu ciudad - contáctanos ahora.

 
 

No te pierdas una sola novedad de Plataforma Urbana

Quieres compartir un dato con nosotros? Contáctanos ahora