Estación central de Berlín: Movilidad y desarrollo

Con la unificación alemana, todo ha cambiado en ese país, y por supuesto también para la ciudad de Berlín y sus trenes. La ciudad dividida, gradualmente se ha unificado. Los antiguos ramales ferroviarios que corrían en todas direcciones se han modernizado paso a paso y las estaciones vacías son ahora lugares llenos de vida, dejando atrás 40 años de división y dando un nuevo significado a la libertad de movimiento. En este escenario es que se inauguró en Mayo de este año (a tiempo para el mundial) la nueva estación central de Berlín (Berlin Hauptbahnhof), el mayor nudo ferroviario de Europa.

A principios de los ´90, Berlín se encuentra en una situación única en términos de tráfico, viéndose enfrentada a una serie de desafíos en cuanto a su plan de transporte. Un desarrollo urbano sustentable (ambiental y económicamente hablando) sólo podía ser posible si la infraestructura de transporte funcionaba adecuadamente, lo que para Berlín se tradujo inicialmente en modernizar la infraestructura hasta entonces desarrollada para poder satisfacer las necesidades de mobilidad de sus habitantes y de la sociedad actual.

En el desarrollo del plan de transporte, denominado “Concepto Callampa” (Mushroom Concept), los planificadores vieron una gran oportunidad en la construcción de un nuevo enlace Norte-Sur y de la mayor estación de intercambio ferroviario en Europa. Por una parte el distrito del gobierno tendría una nueva atracción, pero aun más importante, transformaría a Berlín en la capital de una Alemania unificada (ésta reemplaza a las dos existentes anteriormente) y en la articulación para viajes locales y de larga distancia.

En términos arquitectónicos y constructivos, esta obra fue todo un desafío, dada su complejidad y magnitud. Algunos datos que reflejan esta situación: Los cimientos representaron 1/4 del presupuesto total, ya que la estación se sitúa a orillas del río Speer. Se excavaron 1.5 millones de metros cúbicos de tierra. Los muros de contención tienen un peso de 20 toneladas por m2. La bóveda curva, elemento central de la obra tiene 20.000 m2, y está compuesta por 8.500 piezas de vidrio.

Finalmente es posible decir que la estación central de Berlín es mucho más que una estación de ferrocarriles, en cuanto a su programa, localización y arquitectura, representa de manera clara lo que hoy entendemos por una estación de intercambio, con la complejidad y dinamismo que esto conlleva, y que además logra entender el presente y futuro del transporte y su relación con el desarrollo de las grandes ciudades.

Para más información, imágenes y tour virtual puedes visitar la página oficial http://www.hbf-berlin.de/ y en http://www.plataformaarquitectura.cl/2006/05/28/berlin-nueva-estacion-de-trenes-lehrter-bahnhof/