En Plataforma Urbana hemos tratado el tema de las extensiones del Metro. Desde la nueva línea 4, los potenciales trazados hacia el Oriente de la línea 1 y la ausente línea 3 dentro del sistema, pero es el momento de abrir la discusión urgente frente al trazado que se plantea para el Metro hacia Maipú. Son 13,5 km de extensión, pasando además por las comunas de Pudahuel, Lo Prado y Maipú, con 13 nuevas estaciones.
Creemos que las oportunidades que se abren frente a este tipo de infraestructuras metropolitanas son enormes, no solo para todos los maipucinos, sino también para la Ciudad de Santiago, y creemos que aprovechar de la mejor manera estos mega esfuerzos es una tarea y una obligación no solo de las autoridades, sino también de los ciudadanos.
Precisamente este tema lo conversamos con Ricardo Abuauad, Arquitecto y amigo, Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Diego Portales. Ellos como Universidad se encuentran desarrollando el tema de grandes infraestructuras metropolitanas para presentarlo en la próxima Bienal de Arquitectura y pensamos compartir parte del debate que se comienza a generar.
Las inquitudes en relación al trazado y extensión del Metro son las siguientes.
“En los últimos meses se ha anunciado la creación de la esperada línea de metro a Maipú. Creemos firmemente que es una necesidad básica para una comuna con un crecimiento enorme y cuyos habitantes realizan diariamente una gran cantidad de viajes dentro de la ciudad. Sin embargo, nos asalta la preocupación por el escaso debate que se ha generado hasta ahora sobre el trazado propuesto y sus consecuencias. La conexión con el resto de la red en la Estación Quinta Normal de la línea 5, suponiendo una línea que salga de Maipú hacia el norte y luego gire al oriente sin coincidir con la línea 1 (para evitar saturarla, entendemos), parece encontrar un remedio peor que la enfermedad. El diagrama resultante carece de racionalidad. Obliga a los usuarios de Maipú a un “rodeo” innecesario, enviándolos al centro/norte para ahí determinar los otros posibles destinos, en lugar de ofrecer posibilidades de elegir entre dirigirse al norte o al oriente de la capital antes de llegar al centro.
Por otro lado, y aún siendo dos proyectos públicos, parece no considerar el potencial natural de conexión de Maipú con el portal Bicentenario, gran proyecto emblemático. Si el metro saliera de Maipú hacia el Oriente y conectara luego con el borde sur del anillo ferroviario central, el Portal Bicentenario podría beneficiarse de estaciones que le darían una realidad impensada hasta ahora. Este trazado permitiría además a los usuarios de Maipú llegar al centro por las líneas 2 y 5, sin saturar la 1. Permitiría, incluso, conectar puntos clave como el Estadio Nacional, el nuevo centro de Justicia, detonar un proyecto en la maestranza San Eugenio, y eventualmente ser el puntapié inicial al proyecto de tranvía del anillo Bicentenario.
Otra posibilidad interesante es la de, partiendo del centro de Maipú y siempre bordeando el Portal Bicentenario, hacer conectar la nueva línea con la franja ferroviaria llegando a Estación Central. Los efectos sobre el anillo central serían similares al anterior.”
Por otro lado, en el sitio atinachile, se han generado otras alterntativas al trazado muy interesantes que ayudan a enriquecer la discusión. Ahí se plantean 3 propuestas para atinar elaboradas por Caglieri, Teodoro Veloso y Codes Consultores. Estas se encuentran acompañadas de interesantes comentarios. Veamos que dice acerca de esto la comunidad de Plataforma Urbana.
Nota: La última estación del metro no llegaría hasta el Templo Votivo de Maipú como sale el fotomontaje, sino hasta la Plaza Maipú, aproximadamente 250 metros al oriente de este. Pero bueno, todo es tan tentativo dentro de este trazado aún que uno nunca sabe.
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A propósito del tema, recuerdo ciertos comentarios del arquitecto Alejandro Aravena a propósito de la bullada y apurada inauguración de la última extensión del Metro: la línea 4.
Es bien útil comparar el monto de inversiones de dos obras más o menos contemporáneas y que generarían un gran impacto en una ciudad que necesita ayuda con urgencia.
La inversión en la Línea 4 es de 1.080 millones de dólares, la de Transantiago es de: 420 millones de dólares. Es abismante la diferencia, siendo que el área de acción de Transantiago es mucho mayor que la del metro. ¿Entonces se está priorizando lo más caro e ineficiente?
Aravena proponía, en vez de drenar la periferia hacia un centro ya congestionado, gastarse tal cantidad de millones en programas de equipamiento y fomento de actividades que transformen esa periferia compuesta por paños enormes de “sólo casas” en un tejido urbano “sano”, y tal vez lograr así que no sea necesario ir al centro a “conocer el mundo”.
Al respecto, tal vez hace falta jugársela por una opción, ahora que estamos fuera de plazos electorales, y se viene el bicentenario que en apariencia tienda más a aglutinar esfuerzos que a dividirlos en derechas e izquierdas. En concreto, lugares como Maipú que como comuna concentra a gran parte de la población santiaguina, necesitan urgente conexión. No se puede aspirar llamar “cálidad de vida” a la rutina de una persona que trabaja más de 8 horas y necesita de cuatro para desplazarse de la casa al trabajo, como lo hace la gran mayoría de la gente de Maipú. Esperemos que Bachelet aporte con un sello más ciudadano y pragmático que el Faraón Ricardo Lagos y sus golpes de timón… …o dedo.